El proyecto SeGuía, promovido por Nueva Cultura del Agua y con la colaboración de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha, las confederaciones hidrográficas del Tajo y del Guadiana, y los ayuntamientos de (Toledo), () y Xábia (), ha informado la Junta en un comunicado.

Tiene como objetivo reforzar las capacidades de pequeñas y medianas poblaciones para gestionar la sequía con el fin de minimizar sus impactos socioeconómicos y ambientales. El principal resultado del proyecto será la elaboración de esa Guía Metodológica adaptada a estas poblaciones.

Antonio Luengo, que ha estado acompañado en la presentación por el profesor de Derecho la y miembro de la Fundación, Abel La Calle, ha asegurado que la escasez de agua por la falta de precipitaciones y un consumo cada vez mayor “es un asunto cada vez más estratégico y económico, un problema que se está haciendo cada vez más palpable en el país y de forma clara en la región”.

Castilla-La Mancha, como ha recordado, es una región por la que pasan siete grandes cuencas y donde “la pluviometría siempre ha sido escasa y que viene sufriendo largos periodos de sequía, incluso llegándose en algunos lugares a restricciones durante el invierno, como en la mancomunidad de El Torcón, en la provincia de Toledo”.

En este contexto, ha recalcado que para el Gobierno regional en su planificación hidrológica “la cuestión más importante es el abastecimiento a la población”, por lo que se hace necesario colaborar entre las administraciones con competencias en materia de agua para que cualquier municipio puede prevenir una situación de sequía. “Es necesaria una modificación de nuestro comportamiento frente a situaciones tan recurrentes, que se vienen repitiendo año tras año”, ha dicho.

ESTRATEGIA DE PREVENCIÓN

El responsable de la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha ha indicado que “el cambio climático es un desafío al que se debe enfrentarse, pues puede ocurrir que sigan aumentando las temperaturas y un descenso de las precipitaciones, por lo que se hace necesario definir una estrategia de prevención para mitigar sus efectos”.

De esta forma, ha asegurado Luengo, es necesario un plan a largo plazo contando con todos los municipios, “ya que el concepto no es si se abastece a un pueblo con cisternas cuando llega el verano o cualquier otra situación que se deba abordar, sino que el agua se ha convertido en un derecho humano, geoestratégico y no se puede consentir que un derecho deje de ejercerse porque no se haya sido capaz de prever la situación, porque cuando se ha producido la abundancia no se ha planificado para la realidad que puede llegar después, la sequía”.

Así, ha destacado la importancia de proyectos como éste, que sirvan para prevenir con medidas más eficaces y consensuadas, llegando a municipios de pequeño tamaño para sentar las bases en la construcción de un modelo de gestión que fomente la participación activa de todos los agentes involucrados y dónde los ciudadanos “no sean ajenos a las decisiones de las autoridades competentes”, como ya recoge la Directiva Marco del Agua.

Por último, ha agradecido al alcalde de Madridejos, , su implicación y ha alentado a otros ayuntamientos a que pongan en práctica la guía metodológica para “que entre todos se sea capaz de luchar contra una realidad como es el cambio climático, siendo este proyecto un apoyo básico en la concienciación sobre el efecto del cambio climático y en la mitigación de los efectos de la sequía en nuestros municipios”.