Así lo ha puesto de manifiesto en su intervención durante la sesión monográfica sobre este asunto que el de Podemos ha celebrado en la localidad toledana de Carranque —único municipio castellano-manchego con un alcalde “del cambio”—, donde ha puesto el acento en que las mujeres lo tienen “más difícil” en este entorno, sobre todo aquellas mayores de 50 años, “que nunca han cotizado y ya nunca cotizarán, pero que son las sostenedoras absolutas de este mundo”.

En su opinión, la falta de infraestructuras lastra la autonomía de estas mujeres, a lo que ha sumado que la violencia machista “alcanza un grado de virulencia extremo en estos territorios por el aislamiento, la falta de recursos, y porque como no existe el anonimato y cuesta más pedir ayuda”.

“Es indispensable que las mujeres pueblen el mundo rural si queremos futuro, para ello debemos tener políticas de empleo activo para la mujer, y en la lucha contra la violencia machista hay que tener una especificidad concreta”, ha defendido.

El grado de envejecimiento es otro de los grandes problemas de los pequeños pueblos, ante lo que De Miguel ha pedido “no entender a los mayores como un lastre, ya que atesoran conocimiento y son indispensables en muchos lugares”.

En este punto, ha criticado que las políticas de austeridad impuestas desde la llegada de la crisis “han afectado mucho más a los pueblos”, ya que es aquí donde se ha acentuado el cierre de centros sanitarios y educativos, la reducción de servicios de urgencia o la menor aplicación de la Ley de Dependencia.