En un comunicado, ante la celebración este sábado 28 de abril del Día Mundial de la , la HOAC indica que las comunidades cristianas deben implicarse asumiendo las responsabilidades derivadas de la defensa y promoción de la vida en el campo de la seguridad y salud en el trabajo “y también en algo tan importante como el acompañamiento y la ayuda a las familias que han sufrido en su seno un accidente o un fallecimiento en el ámbito laboral”.

“El valor de una vida humana no puede cuantificar, y mucho menos tratada como una moneda de cambio, como una variable económica más, pues tiene un valor sagrado como obra de Dios que es”, manifiesta.

Según indica, es necesario reivindicar en este día “pues por desgracia es de actualidad”. “Según datos oficiales el año pasado se produjeron en España 503.749 accidentes laborales de ellos 484 mortales. En Castilla La Mancha 24127 (37 mortales) y en Toledo 8445 (10 mortales)”, agrega.

“La causa de esta siniestralidad está en gran medida en las condiciones de precariedad que predominan en el mercado laboral. En muchos casos no se cumplen debidamente las medidas de prevención de riesgos laborales que marca la ley, quizás porque para algunas empresas resulta un gasto excesivo o innecesario el cumplimiento de la ley”., argumental.

Por eso, la HOAC indica que la siniestralidad se da más en las empresas de subcontratas. “La sobrecarga de trabajo, el estrés, las largas jornadas, los bajos salarios, la poca información y prevención influyen de forma determinante en tener un accidente o contraer una enfermedad vinculada a la actividad laboral”.

“En muchos casos sorprende la impunidad de aquellos empresarios que no cumplen la ley y el silencio o la poca atención que prestan los medios de comunicación social en cuanto a esta realidad”, según indica.

Por ello, la HOAC dice que la persona y el derecho a la vida y, por tanto, la vida del trabajador “debe ser el aspecto más cuidado y valorado”. “En la Iglesia manifestamos nuestra preocupación no sólo en el comienzo de la vida y en su final, sino también en el trascurso de la vida y en la actividad laboral y por tanto en los riesgos para la salud y la integridad de la vida, en las enfermedades laborales físicas y psíquicas”, concluye.