La génesis de esta partitura remonta a los años de juventud de Brahms, cuando el músico tenía ya una estrecha relación con el matrimonio Schumann. De hecho, uno de los temas esbozados en su Sonata para dos pianos en Re menor, que compuso impresionado por el intento de suicidio de en 1854, sería utilizado 15 años más tarde en la marcha fúnebre de su famoso Réquiem, estrenado en la catedral de el 10 de abril de 1868.

El compositor vivía entonces el duelo por el fallecimiento de su madre, acontecimiento que había motivado la consecución de la obra y que impulsaría también la escritura del quinto número de la partitura, un solo para soprano añadido posteriormente, que concluye con las palabras de Isaías: “os consolaré como una madre consuela a su hijo”.

La segunda versión de ‘Un réquiem alemán’, estrenada en 1869, con dos números más que la primera, concede a la partitura inicial un mayor equilibrio y cohesión: los números 1 y 7 se relacionan por contenidos e, incluso, por sus idénticos finales; los números 2 y 6 realzan la maestría de Brahms en el arte del contrapunto, que nunca abandonaría; los números 3 y 5 evocan la tradición de los oratorios, con los conmovedores solos para barítono y soprano, respectivamente.

Finalmente, el número 4 funciona como eje de la obra, que articula textos del Antiguo y Nuevo Testamentos, utilizados en ámbito del luteranismo que profesaba el compositor. Las frases elegidas por Brahms, más humanista que religioso, despojan la muerte de su aspecto heroico y glorioso, encontrando en ella un lugar de refugio y liberación: la paz eterna.

Dos reconocidos cantantes interpretarán los números 2 y 5 de la partitura: la soprano y el barítono , junto al , dirigido por , que tiene en esta obra un gran protagonismo. Actuarán junto a la , bajo la dirección de , que volverá a la Catedral de Toledo, donde ya dirigió, con , el ‘Réquiem de Mozart’, en 2014 y el ‘Stabat Mater’ de Gioacchino Rossini, el pasado año.