Una plataforma desarrollada por Telefónica a partir de la tecnología IoT (Internet de las Cosas) y denominada SmartFieb, permitirá estudiar la fauna silvestre y detectar pautas de comportamiento de especies en peligro de extinción, como el visón europeo, para favorecer la reproducción en los centros de cría en cautividad que existen en España y que tienen como fin la reintroducción de la especie en su hábitat natural.

Telefónica y la Fundación para Investigación en Etología y Biodiversidad (FIEB) han presentado este miércoles en las instalaciones de la FIEB en Casarrubios del Monte (Toledo) los resultados de la utilización de esta plataforma para desarrollar aplicaciones que están permitiendo controlar mejor a las especies que viven en el centro, especialmente, el visón europeo, el mamífero más amenazado de Europa, por delante incluso del lince ibérico.

En España, en el año 2005 (último año del que se tienen datos) vivían en libertad unos 400 ejemplares de visón europeo, todos ellos en el norte del país. Sin embargo, se estima que esta cifra ha caído en la última década debido a las amenazas a las que se enfrenta que son principalmente dos: La fragmentación del hábitat (construcción de carreteras, autovías, ciudades) y la presencia de una especie invasora, el visón americano, que es más voraz y cría antes.

Desde el año 2005 hay en marcha un programa de cría en cautividad dentro de la Estrategia Nacional de Conservación de la especie, coordinado por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente (MAGRAMA) en el que participan las comunidades autónomas de La Rioja, País Vasco, Aragón, Castilla y León, Navarra y Cataluña. En este marco desarrolla su trabajo la FIEB desde 2013. En su centro se alojan diez visones y este año han nacido cuatro crías.

La directora veterinaria de la FIEB, Silvia Villaverde, explica que antes se hacía el seguimiento de forma manual. Sin embargo, ahora, cuentan con cámaras HD con visión diurna y nocturna, sensores de presencia y ausencia, sensores de peso, cajas nido con cámaras y una estación meteorológica que permite conocer la temperatura, la calidad del aire, la radiación UVA y la humedad. Además, toda esta tecnología les permite hacer un seguimiento de los animales que no es “invasivo” y que, por tanto, no afecta a su comportamiento natural.

Mientras la bióloga Paula Torán entra a dar de comer a los ejemplares —ella es la única que tiene contacto con los visones e intenta que sea el mínimo posible—, la directora de FIEB explica desde la sala de control que toda esta tecnología les permite detectar enfermedades de los animales y, sobre todo, saber cuándo están preñadas las hembras para adelantarse a los partos. Asimismo, cualquier persona podrá acceder a las cámaras y ver a los visones en tiempo real a través de la web ‘www.fiebfoundation.org/smartfieb’.

En todo caso, en estas instalaciones que abarcan diez hectáreas, con tres residencias para voluntarios e investigadores, 21 edificios, un humedal artificial al que acuden a bañarse garzas y 4.000 árboles plantados, no solo hay lugar para estos pequeños animales de pelo negro, alargados y esquivos, sino también para unos 70 loros y 75 aves rapaces exóticas incautadas por el SEPRONA, el Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil, que se encuentran en el ‘santuario CITES’.

Estas aves, entre las que se encuentran un buitre africano al que encontraron atado con una cadena a un palo, o el pequeño búho nival, blanco como la nieve, que llegó al centro totalmente desplumado, viven en este centro y, al mismo tiempo, participan en estudios como el de un instituto de Alemania que analiza el comportamiento de los loros para evaluar el desarrollo cognitivo y del aprendizaje a lo largo de la historia.

RUBÉN, LA PAREJA DEL ÁGUILA REAL

En todo caso, entre estas especies voladoras, también hay algunas que no han sido incautadas y que forman parte de proyectos de cría, como es el caso de las águilas reales. Rubén García es técnico de manejo de FIEB y en las épocas de reproducción solo se marcha a casa para dormir. Tanto el macho como la hembra de Águila Real que viven en este centro le consideran su pareja.

“Suena raro pero yo me encargo de extraer el semen del macho y de inseminar a la hembra mientras ellos creen que copulan de forma natural”, explica este trabajador del centro. Este método que se aplica en pocos centros de España y menos aún con águilas se denomina ‘Técnicas de cría artificial voluntaria’.

El vínculo que se ha establecido entre el ave rapaz y este técnico es tan real que, en una ocasión, la hembra se perdió y dos años después cuando la encontró, nada más verle y escucharle, le reconoció como su pareja.

“Me intento ganar su confianza”, cuenta García, al tiempo que explica que hasta tienen sus discusiones. “Solo me ha intentado atacar dos veces y en ambas ocasiones llevaba pantalones vaqueros, es como si me estuviera diciendo ‘¿ya te has puesto otra vez esos pantalones?’”, bromea. También cuenta que durante un tiempo la hembra no quería entrar al nido y tras observarla llegó a la conclusión de que no le gustaba el color de las paredes, así que a pesar de la sorna de sus compañeros, al día siguiente se metió con un bote de pintura blanca en la jaula y una vez terminado el trabajo, el águila entró.