Según ha informado la Junta en nota de prensa, un acuerdo de estas características tiene su efecto directo en la población trabajadora de Castilla-La Mancha, si bien de su eficacia también se van a beneficiar familias, estudiantes, investigadores y, en definitiva, el conjunto de la sociedad, pues tiene como propósitos generales la reducción de la siniestralidad laboral y la mejora de las condiciones de trabajo.

Con una vigencia de cinco años, el convenio dispone además que todas las medidas y líneas de trabajo que se van a llevar a cabo lo harán desde un enfoque integrado de la perspectiva de género y de adaptación al progresivo envejecimiento de la población trabajadora.