Este movimiento ciudadano inició su andadura en 2017 cuando puso en práctica su idea de recoger los excedentes alimentarios que generan establecimientos de hostelería, hospitales o comedores escolares de Toledo y entregarlos, a través de voluntarios, a las familias vulnerables de la ciudad que previamente han sido asignadas por los servicios sociales municipales.

Así lo ha explicado la presidenta de esta entidad, , en una entrevista con Europa Press en la que ha indicado que Red Alimenta Toledo cuenta con 63 voluntarios distribuidos en siete grupos de actuación ubicados en distintos puntos de la ciudad.

Ellos se encargan, ha expuesto Martín, de desplazarse hasta los locales o comedores con unas mochilas térmicas que contienen varios envases de cristal y, una vez que el personal de cocina rellena los recipientes con los excedentes a canalizar, acuden en apenas veinte minutos al hogar de las familias beneficiarias que ese día aprovecharán esa comida.

Las familias necesitadas a las que se dirigen son fundamentalmente desempleados, mujeres solas con niños pero también mayores y personas con discapacidad; de ese modo “se ahorran cocinar y el gasto energético que conlleva”, ha apuntado la presidenta de Red Alimenta Toledo.

Aparte de este propósito, esta asociación sin ánimo de lucro, formada por 130 personas entre socios, voluntarios e integrantes de la Junta Directiva, persigue que los toledanos cambien su mentalidad a la hora de cocinar, de manera que eviten el “despilfarro” de comida.

De hecho, durante 2017 lograron que no se desperdiciara una tonelada de alimentos elaborados y en 2018 cinco toneladas y media, un resultado que van a superar “sobradamente” al término de este año.

No obstante, María Martín ha aclarado que si la entidad contara con más medios y voluntarios, esa cantidad se podría cuadruplicar.

Este proyecto solidario nace tras un viaje de María y varias amigas a Portugal, donde conocieron ReFood, una iniciativa que partió en y ahora se ha propagado a la mayoría de grandes ciudades portuguesas hasta el punto de que en la actualidad cuenta con 4.000 voluntarios.

Y es que Red Alimenta Toledo también busca tener proyección regional y nacional aunque, para ello, demandan apoyo de instituciones como la Junta de Comunidades, a quien María Martín ha urgido la puesta en marcha del decreto que obligará a reducir el desperdicio de alimentos en la región, o al Ayuntamiento de Toledo, a quien ha pedido la cesión de un local para desarrollar su actividad.

Precisamente esta asociación, constituida en 2016, firmó un convenio con Consistorio toledano en marzo de 2017 que les permitió “echar a andar” y ayudar a decenas de familias.

Al margen de lo anterior, en su afán por educar a los más pequeños en hábitos destinados a impedir que la comida en buen estado acabe en la basura, Red Alimenta Toledo impartió durante el pasado curso escolar treinta talleres sobre consumo responsable dirigidos a más de 1.200 niños de entre tres y ocho años de diferentes colegios de la ciudad.