El edificio en cuestión data del siglo XVI y fue declarado Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en febrero de 1998, según ha informado el Ayuntamiento de la capital regional en nota de prensa.

Diez años después, en 2008, se iniciaron los trabajos e intervenciones arqueológicas que derivaron en una serie de sondeos y catas murarias para determinar las distintas fases constructivas del inmueble, así como la dimensión de la bóveda de medio cañón que cubre la cripta y que abarca la totalidad del subsuelo de la capilla.

Los trabajos permitieron determinar la existencia de otra bóveda situada bajo el patio de acceso y las dependencias anexas, hasta el momento desconocidas, y a partir de 2011, una vez iniciadas las obras, aparecieron los restos de pinturas murales descubiertas durante la fase de picado de los revocos y encalados superficiales de los paramentos, concretamente en la zona superior de los muros y en la bóveda, al tiempo que se llevaban a cabo los trabajos de control y seguimiento arqueológico de las obras de acondicionamiento.

Finalmente, las obras concluyeron en diciembre con el montaje de las instalaciones de iluminación, climatización, incendios y megafonía.

Con todo, el diseño de las actuaciones permitirá convertir el gran espacio central de la capilla en una estancia multidisciplinar, capaz de alojar un gran abanico de posibilidades como exposiciones, eventos y visitas a través de las Rutas de Patrimonio Desconocido.