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La situación de Almagro, cruce de caminos y confluencia de las principales rutas manchegas en pleno corazón del Campo de Calatrava, en la provincia de Ciudad Real, fue decisiva para su consolidación y crecimiento como villa medieval, siendo posteriormente protagonista de la formación del Imperio Español y testigo privilegiado de su decadencia. Su tejido urbano guarda huellas de un brillante pasado: la nobleza local, las altas jerarquías eclesiásticas y los fúcares (administradores de los banqueros alemanes Fugger) dejaron en sus casas magníficos ejemplos de la historia y del arte de su época.
Declarada en 1972 Conjunto Histórico-Artístico, inmersa en la Ruta del Quijote, sede del Festival de Teatro Clásico más prestigioso, cuya celebración desde 1978 ha obligado a habilitar en la ciudad numerosos espacios dramáticos alternativos a su famoso Corral de Comedias, y merecida aspirante al título de Ciudad Patrimonio de la Humanidad, actualmente Almagro ha renovado su importancia.
La belleza de la ciudad y su rico patrimonio histórico, la atracción que supone el Corral de Comedias y, últimamente, del Museo Nacional del Teatro situado en el magnífico Palacio de los Maestrales, las tiendas de encajes, vinos y aceites de la Región, así como de productos artesanales, están haciendo de ella, cada vez más, un lugar de visita imprescindible a lo largo de todo el año, siendo Semana Santa y el mes de julio, en el que acuden visitantes de todo el mundo al Festival Internacional de Teatro Clásico, las épocas que marcan el máximo de ocupación del sector hotelero. Almagro es buen ejemplo de la dinamización de un espacio urbano a través de la Historia y de la Cultura, sobre todo mediante una manifestación de tan fuerte tradición en España como es el Teatro.
Almagro, situado en la comarca del Campo de Calatrava, se encuentra a 22 kilómetros de su capital, Ciudad Real, y a 200 de Madrid. A diferencia del resto de La Mancha, forma parte de un área geográfica con características propias, un territorio encajado entre pequeñas sierras paleozoicas de escasa altura.
La zona volcánica de Cerro de la Yezosa, sobre los macizos de cuarcitas existentes, singulariza la zona, que junto a la de Olot y a la de Cabo de Gata son los únicos territorios de origen volcánico de alguna importancia dentro de la Península Ibérica.
En general, la vegetación es poco exuberante debido a la intensa actividad agraria que ha llevado a las antiguas masas boscosas de encinas a la desaparición, quedando reducidos los espacios naturales a las crestas serranas donde los terrenos no han podido ser aprovechados para la agricultura.
Los cultivos dominantes son el cereal, la vid y el olivar. También hay ganadería, canteras de basalto, minas de manganeso y yeso e industria de madera y del sector de la construcción, además de la tradicional industria del encaje de blondas (los famosos encajes de bolillos).
El sector olivarero en la comarca del Campo de Calatrava es uno de los pilares fundamentales de su agricultura y destina a su cultivo el 14% de las tierras labradas. Este porcentaje es fruto del incremento del 22,54% que ha experimentado la comarca en los últimos 10 años, especialmente en Miguelturra y Pozuelo de Calatrava. En cuanto a las variedades, se cultivan Cornicabra y Picual.
Si el aceite es un producto inherente a la cultura calatrava no lo es en menor medida el vino, el tercer cultivo más importante tras los cereales y el olivar. En cuanto a las variedades, se cultivan fundamentalmente Airén y Tempranillo o Cencibel, blanca y tinta respectivamente. A pesar de ello aparecen representadas otras variedades como Cabernet Sauvignon y Chardonnay. En los últimos años las bodegas y cooperativas han iniciado un camino de modernización y reconversión, en una clara apuesta por la producción de vinos de calidad.
No se conoce con seguridad la fecha del primer asentamiento humano en Almagro. Es muy posible que existiera uno en la Edad del Bronce, parece ser que fue habitada en época romana y de los tiempos de los visigodos se conservan pocos vestigios.
Por tanto, la ciudad de Almagro entrará en la historia de la mano de la Orden de Calatrava, cuyos maestres la eligirán en el siglo XIII como lugar de residencia y centro gubernativo de sus posesiones. La incorporación del maestrazgo a la Corona en 1487 no variará la situación: ahora es el Gobernador quien habita los Palacios maestrales.
Los problemas financieros del emperador Carlos I hicieron a los banqueros alemanes Fugger beneficiarios de las rentas de las minas de Almadén y los vincularon a Almagro, trayendo consigo a sus administradores, cuyas casas solariegas se conservan aún.
En los siglos XVI y XVII la población prosperó. La villa creció, se embelleció y salió de las murallas. Se crearon los arrabales de San Pedro, Santiago, San Ildefonso, San Juan, San Sebastián y San Lázaro.
El clavero Fernando Fernández de Córdoba fundó el monasterio y la universidad menor de Nuestra Señora del Rosario y el comendador mayor don Gutierre de Padilla, el Hospital de la Misericordia y el Monasterio de la Asunción de Calatrava.
También se construyeron la iglesia parroquial de Madre de Dios, el convento de la Encarnación, las oficinas de los Fugger y multitud de casas particulares.
La crisis de los últimos años del siglo XVI y comienzos del XVII no frenó la boga constructora en Almagro: los franciscanos levantaron el Convento de Santa Catalina, se instalaron los agustinos, los jesuitas, los hermanos de San Juan de Dios y los ascendientes del Conde de Valdeparaíso construyeron su palacio.
Durante el siglo XVIII, Almagro vivió un esplendor pasajero, merced al apoyo de la ciudad al candidato Borbón, Fernando VI, y el oficio de Juan Francisco Gaona y Portocarrero, conde de Valdeparaíso, ministro de Hacienda del Rey.
Se nombró a la villa capital de la provincia de La Mancha durante algo más de un decenio (1750-1761) y, fracasado el intento de reactivación administrativa, el Conde promovió la actividad económica mediante la industria textil, pero, tras algunos fracasos, corrió mejor suerte la organización de la industria de blondas y encajes, que con el tiempo dotaría a Almagro de una de sus principales señas de identidad.
Desde el último tercio del siglo XVIII, la ciudad experimentó una creciente decadencia. Las desamortizaciones emprendidas por los gobiernos de Carlos III provocaron el desmantelamiento de los edificios religiosos más importantes, lo cual perjudicó considerablemente la conservación del patrimonio arquitectónico de la villa.
En el siglo XIX la decadente universidad menor desapareció y la invasión francesa vio instalarse en Almagro una activa logia masónica bonapartista, el pueblo padeció las guerras carlistas y las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz.
Sin embargo, los almagreños confían en el futuro de una ciudad moderna construyendo una Plaza de Toros en 1845, realizada con los materiales de la torre de la antigua parroquia de San Bartolomé, demolida ese año. Se introdujo asimismo el telégrafo, en 1858; el ferrocarril, en 1860; la luz eléctrica, en 1897; y se creó un cuartel provincial de caballería en 1863, así como un casino y un coliseo o teatro en 1864. En 1886 se derriban las murallas y puertas de la ciudad.
Aun cuando es un territorio fundamentalmente cerealista, en él existen una serie de productos que por su vinculación con la cultura del territorio y por sus características de calidad y representatividad merecen una mención especial. Así, los productos hortofrutícolas tienen una importancia social y cultural muy superior a lo que indican las estadísticas de superficies dedicadas a su cultivo.
La berenjena, el producto más representativo, se recolecta antes de que madure en exceso, cuando el fruto aún es pequeño y no ha adquirido el color violáceo que lo caracteriza, aunque el aspecto más importante de la berenjena no es el producto en sí, sino la forma de cocinarlo.
Se preparan en conserva de dos formas distintas, aliñadas y embuchadas. Las berenjenas aliñadas están cocidas y puestas en un aliño consistente en agua, vinagre, sal, aceite, pimentón, comino y ajo, mientras que las berenjenas embuchadas se rellenan con un asadillo de pimiento rojo seco (cornacho), guindilla seca, ajo, comino y sal. La berenjena se cultiva esencialmente en Aldea del Rey y Valenzuela de Calatrava, se transforma fundamentalmente en Bolaños de Calatrava y se comercializa con el nombre de Berenjena de Almagro con Denominación de Origen específica.
En el cultivo de la cebolla, cuya variedad más autóctona es la tipo Recas que ha sido introducida en las grandes superficies comerciales gracias a la colaboración de las Cámaras de Comercio, destaca la localidad de Bolaños de Calatrava y pueblos limítrofes, con más de 1.000 hectáreas de cebolla y con un rendimiento medio por hectárea de 85.000 kilos.
Otros productos que destacan son el tomate, el pepino y el pimiento, así como la producción de frutas, especialmente la sandía y el melón.
El corral de comedias es uno de los edificios más importantes de la arquitectura barroca que responde al cambio que se produjo en la literatura a finales del siglo XVI. Las representaciones, que hasta ahora habían tenido un carácter religioso, dejan de representarse en los pórticos de las iglesias y se aprovecha cualquier lugar cerrado -patios de vecinos, posadas, casas-mesón…- como lugares idóneos para el teatro.
El Corral de Comedias de Almagro, construido en 1628 por Leonardo de Oviedo, fue redescubierto y comprado por el Ayuntamiento en 1954, iniciándose a partir de este momento diversas restauraciones que han contribuido a mantener activo e intacto el edificio y que lo convierten en el único Corral que ha llegado hasta nuestros días.
El 4 de marzo de 1955 el Corral de Comedias de Almagro fue declarado Monumento Nacional.
Los elementos arquitectónicos del corral responden a su doble funcionalidad como mesón y teatro. Ubicado en la plaza mayor como centro de la ciudad, consta de un zaguán empedrado y con techo rústico de entrada. Este zaguán estuvo destinado a la recepción de viajeros, dormitorio, comedor y a veces improvisado lugar de juego, tal y como lo certifica la aparición de una Baraja Española fechada en 1729. El patio, de 300 metros cuadrados, está formado por galerías sustentadas por pies derechos de madera, las cuales se abrían al interior del patio con ventanas; estas dependencias servían como aposentos durante la representación teatral e igualmente serían las celdas o alcobas de los viajeros que en ellas pernoctaban.
Durante el reinado de Felipe V, se decretó el cierre los corrales de comedia para las representaciones teatrales, por lo que muchos se transformaron en teatros a la italiana y otros fueron demolidos. El Corral de Comedias de Almagro mantuvo su función de mesón, lo que supuso la transformación de algunas estructuras.
En la actualidad, con un aforo para 300 personas, el Corral de Comedias de Almagro sigue utilizándose para la representación de obras en el Festival Internacional de Teatro Clásico, cuyo prestigio ha precisado la adaptación de cerca de veinte espacios diferentes de representación, entre los que destacan el Hospital de San Juan, la Antigua Universidad, el Claustro de los Dominicos, el Patio de Fúcares, el Teatro Municipal, la Iglesia de las Bernardas, la plaza de Santo Domingo, el Claustro del Museo, el Patio Wesel, el Patio Mayor, la Iglesia de San Blas, la Plaza Mayor y diversas plazas y pradillos.
La arquitectura religiosa también ofrece excelentes ejemplos en Almagro. El Convento del Santísimo Sacramento de los Agustinos es uno de los más importantes y donde mejor está expresada la cosmovisión barroca conjugando arquitectura y pintura. Sufrió los estragos de la Desamortización y actualmente sólo queda la iglesia con unos notables frescos en su interior. Este monumento fue declarado de Interés Cultural en 1993.
La Iglesia de la Madre de Dios está ubicada en lo que fue el Hospital de Nuestra Señora de La Mayor, en solares comprados por la Villa en 1546. De estilo gótico tardío con tímidos matices renacentistas, se levanta sobre una lonja y responde al tipo de iglesia columnaria y de salón, modelo muy extendido por La Mancha. La torre, inacabada y construida en el lateral derecho de la fachada, es obra de Benito de Soto, arquitecto vecino de Almagro, en el siglo XVII.
El Convento de la Asunción de Calatrava es el de arquitectura más ambiciosa y espectacular. La iglesia fue lo primero en edificarse y su estructura es gótica con elementos renacentistas. El claustro, declarado Monumento Histórico Artístico en 1854, es de planta rectangular con dos galerías de órdenes clásicas, de estilo jónico el primero y toscano el segundo. En las enjutas aparecen esculpidas las armas de los Padilla, alternando con decoración de rosetas. El cuarto superior está cerrado con una balaustrada de arenisca. Las puertas del claustro son platerescas.
La Iglesia de San Bartolomé o de los jesuitas fue fundada por licencia de Felipe III en 1602 y financiada por los fondos de los fieles, especialmente de la familia de los Mera. Las obras, que comenzaron en 1625, se prolongarían durante decenios. Los jesuitas se encargaron de ella y en 1777, fecha de la expulsión de los jesuitas, el Colegio todavía no se había terminado. Esta dilación determina la mezcla del proyecto inicial con fuertes connotaciones clasicistas expresadas en el primer cuerpo de la portada de la Iglesia y el Colegio, con la transformación barroca que propicia el segundo arquitecto Tomás Núñez de la Barrera.
Además de los citados edificios religiosos, son de destacar también el Convento de la Encarnación y el Convento de Santa Catalina que alberga en la actualidad el Parador Nacional de Turismo de Almagro.
En el siglo XX se restauran y rehabilitan hermosos edificios como el Corral de Comedias, el Ayuntamiento o el conjunto de la Plaza Mayor, nace el Museo del Teatro, en 1972 se declara a Almagro Conjunto Histórico-Artístico y desde 1978 se celebra el Festival Internacional de Teatro Clásico, al que acuden especialistas en teatro clásico español, profesionales del teatro y entusiastas espectadores de todo el mundo, transformando a la ciudad en un singular espacio de teatro y convivencia con más de 60.000 asistentes a sus diferentes manifestaciones y situándola en el tercer lugar en Castilla-La Mancha en cuanto a recepción de turistas, después de Toledo y Cuenca.
Al pasear por la ciudad pueden apreciarse numerosos y bien conservados portales de casas solariegas hidalgas, por ejemplo, la Casa del Mayorazgo de los Molina, las portadas de la Casa de los Wessel y de los Xedler (administradores de los banqueros Fugger), ambas del siglo XVI; la Casa del Prior y la Casa del Capellán de las Bernardas; el Palacio de los Marqueses de Torremejía, hoy escuela hogar de las Madres Dominicas; y el Palacio de los Condes de Valdeparaíso del siglo XVIII, actual centro cultural y residencial, propiedad de la Diputación Provincial de Ciudad-Real.
Es famosa su Plaza Mayor porticada en orden toscano, en su origen plaza de armas y posteriormente centro de una feria de comercio, de planta rectangular irregular y dos pisos, inspirada en las flamencas. Ofrecen también interés el edificio del ayuntamiento, cuya simetría renacentista se manifiesta no solo en la distribución exterior de los vanos sino también en la organización espacial interior; y el Almacén de los Fúcares, construido en el siglo XVI para almacenar mercurio y grano.
Actualmente, Almagro presenta su candidatura a Ciudad Patrimonio de la Humanidad, por su calificación de “Ciudad de la Cultura y el Teatro”.
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