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Situado en Almansa, importante nudo de comunicaciones entre La Mancha y el Mediterráneo y a 101 kilómetros de Valencia, a 93 de Alicante y a 70 de Albacete, el Hotel Blu se ha convertido en referente del sector turístico, un destino único en el que un diseño moderno y vanguardista, creado por Francesc Rifé, incita a cualquiera que visite la ciudad a conocer este establecimiento, que ha sido concebido para satisfacer las necesidades del profesional del mundo de los negocios, así como para cubrir las exigencias del turista que quiera disfrutar de una confortable estancia en un hotel de 4 estrellas por un precio muy competitivo e inimaginable en una gran ciudad.
El Hotel Blu consta de 70 habitaciones, dotadas de las últimas tecnologías, y dispone de salones privados, parking, espacio de lectura, un exclusivo business record y conexión wifi en todas sus estancias, para los clientes que viajan por motivos profesionales. Todo ello complementado con una excelente restauración y un exclusivo Spa, ideal para relajarse después de una dura jornada de trabajo o para disfrutar de un tranquilo fin de semana.
En el siguiente reportaje, Victor Sendra y Narcisa Cantarero, responsables de este ambicioso proyecto, inciden especialmente en la alta calidad de servicios con el único deseo de agradar al cliente, puesto que el impresionante edificio y su dotación de infraestructuras corroboran la máxima de que una imagen vale más que mil palabras.
Hace unos años, el matrimonio formado por Víctor Sendra, procedente del sector del calzado almanseño por tradición familiar, y Narcisa Cantero Mancebo, inmersa en el mundo de la banca durante más de 15 años, decidieron emprender un negocio dentro del sector turístico. La idea era, concretamente, una casa rural en las cercanías del castillo de Almansa.
En primer lugar, desarrollaron un estudio de mercado para comprobar qué tipo de personas se hospedaba en este lugar y, tras constatar que el principal perfil del cliente que pernocta en esta ciudad es el de un profesional relacionado con el mundo de los negocios, mientras que el turista que se acerca a conocer Almansa con frecuencia abandona la localidad sin pernoctar en ella, Víctor y Narcisa empezaron a modificar su idea inicial por motivos de viabilidad, ya que todo apuntaba a que lo que estaba reclamando la ciudad era un hotel urbano que cubriera ante todo las necesidades del cliente que por motivos profesionales tiene que desplazarse a la zona.
Así, el proyecto, en su origen relacionado con el turismo rural, se fue transformando, hasta convertirse en el establecimiento hotelero que podemos visitar actualmente en la Avenida de Ayora: un moderno hotel de 4 estrellas, vanguardista al mismo tiempo que funcional, cuyo diseño fue confiado enteramente al diseñador Francesc Rifé, quien ha sabido dotarlo de un encanto especial con identidad propia.
Con una importante inversión de nueve millones y medio de euros y, sobre todo, una gran dosis de entrega y entusiasmo, Víctor Sendra y Narcisa Cantarero se embarcaron en este proyecto, para cuyo desarrollo y buen fin han recibido un gran apoyo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a través de la delegación de Turismo y Artesanía de Albacete, que agradecen enormemente, en especial a Emilia Millán, directora general de Promoción Empresarial y Comercio, así como al delegado provincial de Turismo y Artesanía en Albacete, Fernando de Pablo Hermida, y al jefe de servicio de la misma, José Borrajeros.
Aunque el hotel, con apenas año y medio de vida, se encuentra todavía en fase de consolidación, Víctor Sendra, Gerente del hotel, no duda en afirmar que será el primero de una gran cadena.
En un lugar de tradición gastronómica no podía faltar un área de restauración de alta calidad que consta de restaurante, cafetería y bodega.
El restaurante DeCuchara, ubicado en la primera planta del hotel y en el que la premisa principal es la calidad, tanto en la atención al cliente como en el producto, ofrece una amplia oferta que “abarca tanto la gastronomía propia de la zona: gazpachos manchegos, arroces, porque lindando con Levante el arroz no podía faltar, pescado a la sal y carnes de tradición local, como es la carne frita con ajos o el rabo estofado, entre otros muchos”, enumera Narcisa, añadiendo platos más sofisticados, puesto que se trata de ofrecer al cliente un amplio abanico para elegir, aunque es en la Bodega Blu, un lugar de culto al vino, donde se pueden degustar tapas más elaboradas y exquisitas delicatessen.
En la carta de vinos se ofrece alrededor de 150 referencias,”entre las que la estrella principal es la Denominación de Origen Almansa, seguida por el resto de vinos de Castilla-La Mancha, aunque tenemos vinos de toda España. Si el cliente se deja aconsejar en el maridaje por Ángel Martínez, campeón de sala de Castilla-La Mancha, seguro que sale bien comido y bien bebido del Restaurante DeCuchara”, asegura Narcisa.
Blu Café, abierto desde las 6.30 de la mañana hasta las 12.30 de la noche, es una concurrida cafetería muy visitada tanto por los clientes hospedados en el hotel como por clientes externos, en la que, sin olvidar la calidad, la máxima es la rapidez del servicio para aquellas personas que carecen de tiempo: “Es nuestro mayor éxito, puedes cenar unos entrantes, unas tapas o unos montaditos, por un precio más que razonable en un tiempo récord”, destaca.
Aunque existe una gran diferenciación entre los clientes que se hospedan durante la semana y los que realizan una escapada de fin de semana, el Hotel Blu ha sido concebido, en lo que a infraestructuras se refiere, para satisfacer las necesidades de ambos.
Por ello, existe una amplia gama de habitaciones, en la que el cliente puede elegir entre 55 habitaciones dobles, cinco habitaciones que cuentan con terraza privada con vistas al castillo, nueve habitaciones Especial Blu, con camas más grandes y área asalonada y, por último, la Suit Gran Blu, un verdadero apartamento de lujo de 85 metros cuadrados, más 65 de terraza, con salón privado y bañera hidromasaje.
Las 70 habitaciones de las que consta el hotel ofrecen un entorno cálido y confortable y están dotadas de las más modernas tecnologías: acceso a Internet, televisión de pantalla de cristal líquido con 55 canales, así como los más variados servicios -caja fuerte, servicio de lavandería express, carta de almohadas, mini bar no alcohólico gratuito, etc.-, a los que hay que añadir los servicios complementarios: parking interior, espacio de relax y lectura con chimenea, business corner, con ordenadores y acceso a Internet, y servicio de secretaría para hacer fotocopias, envío de faxes, etc.
En definitiva el hotel, por su diseño y calidad de servicios, ha sido concebido como un lugar de atracción turística por sí mismo. En palabras de Victor Sendra, nos encontramos ante un cambio en el sector turístico, donde a la hora de hablar de destinos, estos no tienen por qué basarse en una ciudad o en un monumento, sino que un establecimiento es capaz de mover turismo.
La plantilla del Hotel Blu está formada por alrededor de sesenta empleados, según la temporada, e incluyendo el grupo de quiromasajistas titulados que trabajan en el Spa.
La mayor parte del personal trabaja en el área de restauración, debido fundamentalmente al amplio margen de apertura que tiene la cafetería, de 6.30 de la mañana a 12.30 de la noche, 365 días del año.
Con una especial incidencia en la formación previa a la apertura del establecimiento, así como en una formación continua posterior, la característica más destacable del equipo de personas que conforman el hotel es su amabilidad, ya que en opinión de Narcisa el personal representa y transmite la calidad del servicio que la empresa quiere ofrecer al cliente y “si de algo nos vanagloriamos es de la incuestionable satisfacción que damos a todo aquel que nos visita”, asegura.
El Hotel Blu cuenta con un exclusivo Spa como complemento perfecto tanto para las jornadas de trabajo como para las escapadas de fin de semana. Para Narcisa, el Spa, cuyo significado es salud por agua, no se trata tanto de un tema de salud como tal, sino más bien de relax: “En el mundo actual, vivimos en un estrés y una ansiedad continua, independientemente del trabajo al que nos dediquemos, y los spas urbanos ofrecen tratamientos de relax que finalmente son beneficiosos para salud”, matiza, para añadir que este servicio no solo es utilizado por los clientes hospedados sino también por clientes externos, que además cada día van en aumento porque “el cliente de la zona repite y, si lo hace, es porque realmente ha notado beneficios en el tratamiento que se le está aplicando”, señala.
El Spa está diferenciado en dos zonas: un circuito de hidroterapia y el área de tratamientos, en la que existe un extensísimo abanico con las últimas tendencias del sector.
El circuito de hidromasaje consta de una piscina relajante de agua caliente con diferentes unidades de hidromasaje combinando aire y agua; una piscina para realizar contrastes de temperatura agresivos; la ducha ciclónica estimulante mediante chorros a presión con cambios de temperatura de frío y calor; una ducha “dream”, con aromaterapia; el baño de vapor, que hidrata la piel y favorece la sudoración; y la ducha vichy, que combina el masaje relajante y manual con duchas de agua termal.
En el área de tratamientos, el Spa del Hotel Blu ofrece una variada oferta que incluye lodos, algas, piedras calientes, chocolate, yogur, etc.
Junto a los encantos turísticos reseñables que tiene Almansa, se añade el Hotel Blu, un lugar que se puede visitar en un día sin necesidad de pernoctar en él.
El Hotel Blu incita al turista a quedarse en Almansa mediante atractivos paquetes de fin de semana que unen el turismo, con una visita al castillo, con el relax, incluyendo un circuito de hidroterapia, así como algún tratamiento de relax o belleza, a lo que se suman cenas degustación en el Restaurante DeCuchara y el diseño propio del alojamiento.
Por otra parte, el Hotel Blu tiene previsto sumarse al turismo enológico, en colaboración con la Asociación de Enoturismo de Castilla-La Mancha Divinum Vitae, para ofertar a sus clientes visitas a bodegas de la Denominación de Origen Almansa, “un servicio adicional muy demandado en ciertos segmentos de mercado que encajan en el perfil de nuestros clientes, tanto para las reuniones de empresa como para las escapadas de fin de semana”, señala Narcisa.
Además, en opinión de Víctor Sendra, con una Denominación de Origen de larga tradición, Almansa no puede seguir estando al margen del enoturismo nacional, “aquí hay bodegas que cumplen los requisitos que el cliente de poder adquisitivo demanda y que van a dar un servicio excelente”, destaca.
Tanto por su localización como por sus infraestructuras, el Hotel Blu representa un espacio perfecto para celebrar eventos y reuniones de empresa.
El área de eventos consta de seis salones de distintas dimensiones para ofrecer servicio hasta 150 personas.
En este aspecto, la característica más destacable de este hotel es la personalización: “Con la proliferación de los eventos de empresa se ha llegado un poco a la estandarización y al final las empresas están empezando a buscar algo diferente, un punto de originalidad, que es lo que nosotros tratamos de dar. Por ello, no tenemos un paquete estandarizado para empresas, sino que escuchamos al cliente y conjuntamente montamos el evento que más satisface sus necesidades. Los eventos pueden ser de trabajo y lúdicos a la vez, o solo de trabajo o lúdicos únicamente cuando son incentivos de empresa. Se trata de sentarse a hablar con el cliente, escucharlo y ver qué le podemos ofrecer para que quede plenamente satisfecho”, indica Narcisa.
El Hotel Blu también celebra eventos familiares: comuniones, bautizos o bodas, de hasta cien personas, “siempre cuidando hasta el último detalle”, subraya la Directora de este magnífico hotel ubicado en Almansa.
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Grupo de Comunicación La Cerca
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