La cuchillería a través de la historia

El origen de la fabricación de las navajas de Albacete se atribuye a la cultura musulmana, pudiendo ser su primer foco Chinchilla, enclave importante en época islámica. Sin embargo, las primeras noticias se remontan al siglo XV y las pocas referencias conservadas del siglo XVI indican ya cierto desarrollo, puesto que de esta época son unas pinzas realizadas en 1573 por un maestro apellidado Torres y unas tijeras que pertenecieron a la colección Rico y Sinobas, siendo ambas los ejemplares más antiguos de los que se tiene constancia.

Ya en el siglo XVII aumentan los testimonios y se conservan numerosas piezas fechadas en el último tercio de de este siglo, lo que refleja que Albacete ya contaba con una destacada manufactura, que se consolidó, sin duda alguna, en el siglo XVIII, época esplendorosa para la cuchillería albacetense, a pesar de las restricciones legislativas como la dictada por Felipe V en 1721 en la que se prohibía el uso de armas blancas o la notificación al año siguiente del Consejo de Castilla a los cuchilleros para que no fabricasen este tipo de armas y que rompieran las existentes. A causa de estas y otras disposiciones se inició la decadencia del sistema gremial y renombradas poblaciones en esta actividad, como Toledo, cayeron en aguda crisis. Solamente los talleres de algunos centros catalanes y los de Albacete mantuvieron un alto nivel productivo y artístico.

En el siglo XIX numerosos testimonios indican que la cuchillería albacetense era conocida en toda España y en diversos lugares de Europa. Las características más significativas de este siglo son, por un lado, la indiscutible celebridad y considerable producción alcanzada a pesar del duro enfrentamiento comercial con las producciones extrajeras, francesas especialmente, que invadían el mercado español, y las restricciones impuestas por la rigurosa legislación; por otro lado, la nula referencia que se observa en todas las fuentes respecto a las tijeras, coincidiendo con la práctica inexistencia de piezas conservadas, hace pensar que las espléndidas tijeras de escribanía dejaron de fabricarse a partir de principios de la centuria; y, finalmente, la creciente implantación de los procedimientos de seriación industrial.

Principales focos cuchilleros

En el siglo XVII el 90% de los talleres estaban situados en la calle Zapateros y un pequeño grupo, el 16% de los censados, en la Puerta de Chinchilla. En siglo XVIII el emplazamiento de los talleres se diversificó, no localizándose en núcleos tan delimitados y concentrados como antes: la calle Zapateros, con el 32% de las domiciliaciones, seguía siendo el centro del foco más importante, pero perdía peso en el conjunto de la villa; por el contrario, la zona en torno a la Puerta de Chinchilla no sólo mantuvo su importancia, sino que se expandió por algunas calles limítrofes.

En 1847, ya en el siglo XIX, el 65% de los cuchilleros se concentraba en el círculo que tiene como centro la Plaza de las Carretas y en 1887, el barrio de San José reunía el 60% de las fraguas: solamente en la calle de Santa Quiteria vivía más del 20% del total de los profesionales de la cuchillería censados. Actualmente, la producción del sector se concentra en fábricas, casi todas ellas en el Polígono Industrial Campollano.

En homenaje a todos esos pequeños talleres de cuchilleros que estuvieron establecidos en la Puerta de Chinchilla, la conocida anteriormente como carretera de Ayora, pasó a denominarse Carretera de la Cuchillería el 20 de mayo de 2000.

El maestro y el aprendiz de cuchillero

En los siglos XVII y XVIII, el aprendiz de cuchillero ya tenía un contrato donde se establecían las condiciones entre el maestro y el que deseaba formarse. Estos convenios, contraídos por el maestro y el padre o tutor del aprendiz, se celebraban todos ante escribano (notario) y con la firma de varios testigos.

El trato consistía en que el maestro cuchillero se hacía cargo del pupilo mientras durase el aprendizaje, comprometiéndose a enseñarle el oficio, darle comida, vestido, calzado, cama y vida honesta. Al final del período de enseñanza debía suministrarle un vestido de paño de la tierra, ferreruelo, ropilla, calzones, medias, zapatos, sombrero, camisa y Valona; todo debía ser nuevo. No podía echarlo de su casa, si no era por causa justa, porque debería pagarle lo que le correspondiera por el tiempo transcurrido.

El aprendiz se obligaba a vivir y servir en casa del maestro cuchillero, no podía irse de su casa y servicio. De no cumplir el trato, el padre se comprometía a hacerle volver, a que el aprendiz perdiera lo servido y a que pagase los daños y daños ocasionados.

APRECU constituye la piedra angular en la defensa de los intereses del gremio cuchillero

La historia más reciente de la cuchillería del siglo XX, concretamente en su última década, ha estado indisolublemente unida a la trayectoria de la Asociación Provincial de Empresarios de la Cuchillería y Afines (APRECU), que ha promovido importantes iniciativas como la firma de convenios de colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha, la inauguración del monumento dedicado a los cuchilleros en la plaza del Altozano o la puesta en marcha de la Fundación para el Desarrollo de la Cuchillería (FUDECU), cuya meta más significativa ha sido la realización de dos proyectos que han visto la luz en los albores del nuevo siglo XXI: la Escuela de la Cuchillería “Amós Núñez” y el Museo Municipal de la Cuchillería.

La Escuela de Cuchillería “Amós Núñez”, inaugurada en 2001, se configura como un centro de formación, aprendizaje y cualificación para jóvenes de ambos sexos, parados y con edades comprendidas entre 16 y 18 años, cuyo proceso formativo tiene dos años de duración. Las empresas pueden solicitar un trabajador cualificado en un aspecto concreto y la Escuela se lo envía ya formado. Además, se ha empezado a impartir un Curso de Matricería, lo que no sólo favorece al sector de la cuchillería sino también a otros sectores.

En reconocimiento a la labor realizada en pro de la promoción de nuestra ciudad a través de la cuchillería, Andrés Barbero, presidente de APRECU, revela que les ha sido otorgado el Premio Altozano 2007 por la Asociación Cultural Peña de Albacete en Madrid, cuyo presidente, Miguel Brazález, “nos lo entregará en el salón de la Cuchillería el 9 de septiembre”, precisa, para añadir su satisfacción y orgullo por este reconocimiento desde Madrid.

De la navaja artesana a la producción industrial

El sector cuchillero cerraba su andadura por el siglo XIX con dificultades para vender sus productos, una tendencia que tendrá su prolongación en los inicios del siglo XX, caracterizado por el abandono de la producción artesana que abrió paso a la industrial.

En 1925 funcionaban 12 fábricas de navajas y , además de numerosos talleres pequeños y familiares, de manera que cerca de 400 operarios producían anualmente más de 30.000 docenas de navajas. La bonanza de la que gozó esta época estuvo favorecida por la II Guerra Mundial pero el aislamiento de los años 50 generó una crisis sobre la que incidió la ley de 1945 que prohibía las navajas cuyas hojas puntiagudas excedieran de once centímetros.

Tanto la Feria Nacional de Cuchillería de 1965 como las que posteriormente se sucedieron dieron impulso a esta industria, que inició la búsqueda de nuevos mercados. En 1975 había 74 empresas cuchilleras con un total de 500 trabajadores, siendo unas 40 de tipo familiar. Durante los años siguientes se fue produciendo la progresiva modernización de muchos de los establecimientos, aunque las piezas que han dado prestigio a Albacete continuaban haciéndose artesanalmente.

Sin embargo, la década de los años 80 se inició con la entrada en vigor del Reglamento de Armas de 1981 con el que se prohibía las navajas automáticas, al mismo tiempo que comenzaban a llegar las primeras navajas procedentes del sureste asiático, dos factores que han influido en la prolongación de una crisis de la que se empieza a salir ya en el siglo XXI, gracias al esfuerzo y constancia que caracteriza al sector.

Promoción del sector a través de certámenes

Un hecho destacado que se ha dado en el siglo XX ha sido la celebración de concursos de cuchillería. En 1926, en la Feria de septiembre, el Ayuntamiento convocó por primera vez un evento de esta naturaleza, considerado el precursor de los distintos certámenes que han jalonado todo el siglo, cobrando una especial relevancia en el último cuarto, especialmente desde 1981 por iniciativa de APRECU, que convoca todos los años varios concursos en el mes de septiembre. Este año se celebra la XV Edición del Concurso Literario García Carbonell y la XXVII Edición del Concurso Regional de la Cuchillería.

Como novedad, en 2006 se instituyó el Trofeo Cuchillero Mayor del Año con la intención de reconocer el apoyo del sector a personas que, siendo ajenas a él, hayan trabajado por la cuchillería. El Premio consiste en una reproducción exacta, a tamaño real y realizado por el mismo artista, de la mano derecha del Monumento al Cuchillero que está en la plaza del Altozano, en la que porta una navaja. En su I Edición este Trofeo se le concedió al alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, y este año el premiado es el periodista José Sánchez de la Rosa, “gran defensor desde sus libros y columnas periodísticas del auténtico vendedor de cuchillos y navajas de antaño, así como profundo conocedor del argot por haberse criado entre fraguas y yunques”, asegura Andrés.

Con el fin de promocionar el sector, el Museo Municipal de la Cuchillería convoca todos los años el Concurso de Dibujo Infantil y el Concurso de Fotografía. Asimismo, para promover la cuchillería industrial aplicando el diseño, FUDECU ha promovido, en colaboración con el Museo, APRECU y el Centro Regional de Diseño de CastillaLa Mancha ubicado en Cuenca, el Concurso de Diseño Aplicado a la Cuchillería, convocado este año por primera vez. De momento, se han recibido los trabajos, que se abrirán a lo largo del mes de septiembre “para seleccionar los que se consideren aptos, a los que se les entregará un dinero con el objeto de que realicen las piezas propuestas”, precisa Andrés Barbero.

Colecciones del Museo de la Cuchillería

El Museo Municipal de la Cuchillería exhibe permanentemente la colección de Caja Castilla-La Mancha y la colección APRECU.

En el mes de Junio del año 2002, Caja Castilla-La Mancha adquirió la colección de navajas de Don Rafael Martínez del Peral y Fortón, Marqués de Valdeguerrero. Formada a lo largo de 33 años recorriendo almonedas, chamarileros, rastros y mercados de ciudades, pueblos y caseríos españoles y extranjeros. Una actividad que él mismo califica de pequeña locura a la que dedicó tiempo y hacienda.

Fruto de este esfuerzo, surgió una variada y rica colección de 500 piezas de incalculable valor, provenientes del trabajo de artesanos de diferentes poblaciones españolas y de otros países.

La Colección Caja Castilla-La Mancha- de gran valor científico- nos ofrece una visión global de la producción cuchillera a nivel europeo y nos permite establecer semejanzas, concordancias e identidades para pasar del plano local al universal.

En cuanto a las exposiciones temporales, se empezó en la inauguración del Museo con “Cuchillería de Taramundi”, a la que le siguieron “Navajas y Navajeros de Santa Cruz de Mudela”, “El Gaucho y su Cuchillo”, “De Oficio, Afilador” y “La Cuchillería de Albacete en el siglo XX”.

Además, parte de los fondos del Museo de Albacete se encuentran actualmente en tres exposiciones temporales distintas: en el Museo de Thiers, en el Museo de Solingen y en el Museo de Cerdeña. Dentro de la oferta del Museo de la Cuchillería de Albacete, se encuentra su sistema telemático. La infraestructura del sistema está constituida por un conjunto de PDA’s o dispositivos de mano portátiles, que por medio de una red inalámbrica (Wi-Fi) podrán acceder a la oferta del sistema telemático del Museo y a una experiencia interactiva que permita conocer más información sobre los elementos expuestos en él.

Además, este sistema a través de las PDA’s garantiza la accesibilidad de las personas discapacitadas.

Desde el año 2004, la Casa de Hortelano alberga el Museo de la Cuchillería de Albacete

Por encargo de Joaquín Hortelano en 1912, el arquitecto Daniel Rubio construyó el ecléctico edificio conocido con el nombre de Casa de Hortelano que se encuentra frente a la Catedral de Albacete, una singular construcción de fachada gótica con azulejos verdes. Este edificio, que consta de 450 metros cuadrados, se convirtió con el tiempo en Casa Cuna y desde la década de los ochenta, fecha en la que fue adquirida por el Patrimonio Arquitectónico del Ayuntamiento de Albacete, ha sido sede del Consejo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha, primero; más tarde, sede de la Policía Local y actualmente es donde se encuentra el Museo Municipal de la Cuchillería de Albacete, inaugurado el 6 de septiembre de 2004 por el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda.

Actualmente, habiendo quedado desocupadas unas dependencias que todavía ocupaba la Policía Local, está prevista la ampliación del Museo, para lo cual el pasado 5 de mayo se firmó un protocolo de colaboración subscrito entre la Junta, el Ayuntamiento y el Museo, en virtud del cual la Administración regional, a través de la empresa pública Don Quijote, aportará un millón de euros, que se añaden a los 600.000 euros que aporta el Consistorio.

Con esta segunda ampliación, el Museo contará con 1.000 metros cuadrados más de espacio en sus instalaciones, que darán cabida a más de 3.000 piezas, lo que bajo el punto de vista de Andrés Barbero, presidente de APRECU, es muy importante ya que, “actualmente hay muchas piezas guardadas en cajones y queremos que cuanto antes esas piezas puedan ser contempladas en sus vitrinas por todos los visitantes del Museo”, desea.

Congreso Internacional de la Cuchillería

Mediante la llamada “Declaración de Albacete”, los alcaldes de Albacete, Solingen (Alemania) y Thiers (Francia) se comprometieron para defender conjuntamente el sector productivo europeo y en mayo de 2006 se celebró en Albacete un Congreso Internacional de la Cuchillería, en el que los representantes del sector de Portugal, Italia, Francia, Suiza y España firmaron un acuerdo para solicitar a la Unión Europea que los productos cuchilleros exportados por terceros países lleven su denominación de origen, ya que actualmente sólo se exige este requisito en el embalaje, pero no en el producto en sí.

En palabras de Andrés Barbero, “teniendo en cuenta que estos trámites llevan mucho tiempo, ya se empiezan a ver los frutos del acuerdo, puesto que varios eurodiputados de diversos países como Inglaterra, Francia, Alemania y, por supuesto, dos eurodiputados castellano-manchegos, Miguel Ángel Martínez, por el PSOE, y Pilar Ayuso, por el PP, han firmado una carta de apoyo en la que piden que todos los productos que pasen por la frontera de Europa vengan con su procedencia de fabricación”, señala.

Marca AB-Cuchillería como sello de garantía

La marca de calidad AB-Cuchillería, de propiedad municipal, surgió como fruto de la labor desarrollada por el alcalde de Albacete, Manuel Pérez Castell, con los representantes de los cuchilleros de Albacete para proteger al sector de la competencia desleal que sufren por parte de productos realizados en países extracomunitarios, especialmente asiáticos, al mismo tiempo que mediante esta Marca se ofrece una mayor confianza al comprador.

La marca AB-Cuchillería es un sello de garantía de origen que certifica que el producto está fabricado cien por cien en Albacete. Las condiciones que debe reunir el empresario para hacer uso de esta Marca es que todas las materias primas sean transformadas dentro de la provincia de Albacete y que la navaja esté montada y terminada en Albacete, con lo que no sólo se protegen los puestos de trabajo del sector directo sino también los indirectos como los proveedores. La marca AB-Cuchillería está a disposición de todos aquellos empresarios que deseen utilizarla para garantizar que sus productos han sido elaborados en Albacete. Actualmente, según indica Barbero, está siendo usada por nueve empresas, las cuales, a través de APRECU, han solicitado su uso al Ayuntamiento y al Comité regulador de la Marca, encargado también de realizar inspecciones periódicas para comprobar que las empresas cumplen las condiciones.

Aunque la Marca lleva tan sólo año y medio en el mercado y de momento no se ha realizado ninguna campaña publicitaria, continúa Andrés, “poco a poco las empresas se van adhiriendo y entre los consumidores y distribuidores cada vez es más conocida, para lo cual se está preparando una circular con un tríptico, subvencionado por la Diputación de Albacete, que se va a mandar a todos los comercios de España”, concluye el presidente de APRECU, Andrés Barbero.