Raíces históricas que se pierden en el tiempo

Existieron asentamientos estables desde el Neolítico, aunque hay presencia humana atestiguada desde el Paleolítico, como demuestran los distintos yacimientos hallados.

Los testimonios más antiguos de la ocupación humana en el término de Letur están representados por un pequeño lote de hallazgos dispersos procedentes del Tobar y la Dehesa de las Lomas, que evidencian su temprana ocupación a finales del Paleolítico Inferior o Achelense.

Diversos descubrimientos en paredes de piedra o “abrigos” evidencian también el paso del hombre a través de pinturas rupestres allí encontradas. Los mayores yacimientos se encuentran todos concentrados en el llamado Cerro Barbatón, a unos 25 km al este del poblado de Letur.

A lo largo de la historia de la Villa de Letur han pasado varias civilizaciones: íberos, pueblos mediterráneos (griegos, fenicios, estruscos…), romanos y musulmanes, siendo estos últimos lo que mayor legado dejaron en la tierra.

Letur fue colonizada por los cartagineses y en el siglo III antes de Cristo sufre la romanización y la fortificación del peñón donde se encuentra situada hasta que en el siglo IV después de Cristo los Visigodos invaden esta tierra.

Restos de su cultura se encuentran en Gutta, que corresponde actualmente al municipio de Villares y que por entonces pertenecía a Letur.

La invasión musulmana marca el inicio del periodo histórico más documentado, asentando sus raíces en el siglo IX y consolidándose en el siglo X.

En plena dominación árabe durante, el siglo XII, se levantó el castillo de Letur. Los territorios que hoy configuran el municipio pasaran por diferentes señoríos musulmanes, desde la Cora de Todmir hasta el Reino de Taifas de Murcia. La reconquista cristiana es indeterminada, entre 1240 y 1250, en que Letur pasa a pertenecer, junto a otras villas y emplazamientos, a la Orden de Santiago. Fue en el año 1243 cuando el rey Fernando III encarga a la Orden de Santiago la reconquista de Letur. Posteriormente, parte de los territorios que pertenecían a la demarcación de Segura de la Sierra se dividieron en “encomiendas” (lugar, territorio y rentas que se concedían a algunos caballeros de la órdenes militares), pasando Letur a depender de la vecina población de Socovos, dentro de la Orden de Santiago.

La paz estuvo ausente por las divisiones internas en la Orden y la Encomienda, entre caballeros cristianos, nobles, feudales, mudéjares y moriscos, por ser esta zona fronteriza con el reino de Murcia, Granada y Castilla. Letur dependió de la Orden de Santiago hasta mediados del siglo XIX, en el que se eliminó su jurisdicción. No supuso una gran mejoría en el estilo de vida de la población, ya que se mantuvieron las escrituras feudales y señoriales.

Un trazado con reminiscencias árabes

La villa se asienta sobre un peñón rocoso, una elevación del terreno, no obstante la población se asentó también fuera de estos límites naturales formando los barrios de la Era del Rosal, San Antón y Las Eras. Todo el casco antiguo conserva un trazado árabe-medieval formado por calles estrechas con tramos que cambian de dirección continuamente y que convergen finalmente por una calle principal, dando la vuelta al casco antiguo para desembocar en la plaza.

El sabor morisco de su casco urbano favoreció su declaración como Monumento Histórico Artístico en 1983, constituyendo el conjunto musulmán más importante y mejor conservado de la provincia de Albacete. Se trata de una laberíntica red viaria necesariamente peatonal.

Todo Letur es un conjunto arquitectónico realizado en tapial, a base de tierra, agua y cal. Los edificios son generalmente de dos o tres plantas. En sus fachadas destacan los arcos de piedra de los accesos, que a veces forman los famosos “portalicos” ya que dentro de algunos arcos existían portales semi-interiores que hacían de colectores a varias viviendas que los compartían.

Un rico y variado patrimonio monumental

Iglesia de Sta. María de la Asunción del siglo XVI. El templo se empieza a construir a principios del s. XVI, utilizándose como elemento constructivo la sillería fuerte, extraída de canteras del municipio. Su estilo general es gótico aunque su portada es renacentista, con elementos platerescos.

Es un templo de una sola nave dividida en tres tramos, reforzada exteriormente por contrafuertes de sección rectangular con un escalón intermedio. Existen cuatro capillas laterales y la del baptisterio con pila bautismal del siglo XVI (renacentista).

Dadas las características y el buen estado de conservación, en el año 1981, el templo fue declarado Monumento Nacional.

El Ayuntamiento. Edificio del siglo XVI, ubicado sobre dos arcos renacentistas, con una balconada castellana, construido en doble cuerpo: el inferior, de piedra con dos arcos de medio punto sobre columnas toscanas formando una lonja, y en el superior con balcón corrido. En su fachada permanece una placa en la que se puede leer: “Viva el Rey Amadeo I y la Constitución”.

La Ermita de la Concepción o del Alto. En su trazado inicial de la segunda década del s. XVI se levantó una nave de planta única con muros de tapial y sillería en la base y las esquinas. La entrada principal, con su portada renacentista, data del año 1625. Lo más destacable es la estructura de la cubierta, un artesanado mudéjar en perfecto estado de conservación.

Otra de las ermitas de la villa de Letur es la de San Sebastián, de la cual podemos destacar su portada. Otra edificación importante fue el Castillo de Letur, aunque en la actualidad solo quedan restos testimoniales integrados en otras edificaciones, como el arco de las Moreras y edificios colindantes. Construido especialmente con fines militares, formó parte de la frontera como eslabón de la cadena que separaba a los dos bandos contendientes.

Fue declarado Tesoro Artístico Nacional en 1931, pero sucesivas obras de adaptación como residencia le hicieron perder su antigua configuración y su aspecto de castillo.

Una rica y variada flora y fauna confieren al paisaje de Letur un encanto muy especial

La variedad del municipio de Letur, dada su extensión, es importante, añadidas las variables de altura desde 400 a 1.307 m. sobre el nivel del mar elevándose desde el río Segura, en la parte más baja, hasta el límite con Murcia, en la más alta, en la denominada Peña del Águila. Predomina la vegetación de ribera en los numerosos arroyos de las pedanías de La Dehesa, La Abejuela y de Letur pueblo, así como los dos ríos del municipio el Segura y el Taibilla, tales como chopo, acebuches, nogal y de monte mediterráneo con abundancia de pino, pero con fuerte presencia de la encina y la sabina albar, esta última con ejemplares únicos en la pedanía de La Fuente de la Sabina.

Todo el municipio tiene el privilegio, por su climatología y altura, de tener la presencia escalonada de la floración y olor de prácticamente todas las plantas aromáticas, comenzando en marzo con el romero y continuando con el tomillo, el espliego, la mejorana y la salvia, hasta el otoño.

La fauna es variada y en aumento por la preservación de especies por parte de la Administración. Se muestra en abundancia la nutria y numerosos peces de río como la trucha o el barbo y gran variedad de ardillas en las riberas. Mientras que en los montes son la cabra montés y el jabalí los más numerosos en el terreno, así como las rapaces y en especial las águilas en el aire.

El paisaje de Letur es propicio para el senderismo, disfrutar de la caza y pesca, realizar rutas a caballo y en bicicleta, hacer espeleología y piragüismo, y en general enriquecer nuestros sentidos en un lugar privilegiado por la naturaleza.

Fiestas locales y de las pedanías

Del 14 al 20 de agosto se celebran la Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Asunción, con encierros de reses bravas.

El 17 de enero, San Antón, con sus tradicionales hogueras y verbena.

El 16 de julio, la Virgen del Carmen. Se celebra en el barrio de Era del Rosal con verbenas. El 25 de julio, Santiago.

Las fiestas de las pedanías más importantes son en marzo: San José, en la pedanía de La Dehesa. En mayo: Romería de la Virgen de Fátima, en la pedanía de la Fuente de la Sabina, y en agosto: San Bartolomé, en la pedanía de La Abejuela.

Otra fiesta de particular interés es el Domingo de Resurrección, en Las Cortesías.

Un entorno natural privilegiado

En cuanto al entorno natural de Letur hay que señalar un recorrido por un camino de cemento y piedra que rodea el peñón donde se enclava la villa para poder recrearse la vista en su maravillosa huerta.

Un itinerario interesante para realizar es parar en tres puntos: los Cantalares, zona de recreo acondicionada, en su camino se verá el Charco Pataco, laguna formada al paso del Arroyo de Letur y nacimientos de agua con abundante vegetación, como el Charco las Canales, piscina natural que forma el río Segura; la Molatica, mirador desde el cual se puede divisar una panorámica de las huertas y el pueblo; y el Llanico Perales.

El paseo reposado por las calles de Letur, como la calle del Arco, la de los Cárabos, la del Atún, o la del Albayacín, permiten disfrutar de un sinfín de arcos y portalillos de singular belleza.

Son de destacar también el arco de piedra de las Moreras, monumento natural que señala el principio del casco antiguo y el arco de la Puerta del Sol, antigua entrada a la villa que data del siglo XII.

Cultura y artesanía

La oferta cultural es variada. La más significativa es el mercado medieval “Zoco Mudéjar”, que se celebra en el mes de julio.

Además de la muestra de productos artesanes, también se puede disfrutar de conciertos, teatro, talleres, proyecciones y degustaciones gastronómicas de todo tipo de productos típicos de la localidad.

Todo ello en un marco privilegiado: las singulares calles del Casco Histórico.

La caza, presente en la gastronomía serrana

Entre los platos típicos de Letur destacan los suspiros y los andrajos. Sin embargo el postre por excelencia son las “toñas”, que consisten en unas tortas delgadas cubiertas de nuez molida, otros frutos secos y miel.

Al igual que en el resto de la Sierra, otro plato típico son las gachas migas y el gazpacho manchego que está presente en todas las zonas rurales y serranas de Castilla-La Mancha, platos básicamente de invierno.

Los platos basados en productos de caza no suelen faltar en los hogares de Letur, como el jabalí en escabeche, las judías con perdiz, o el gazpacho con torta de pastor, muy parecido al tradicional gazpacho manchego.

Agricultura, ganadería y turismo rural y ecológico

La economía serrana se basa especialmente en la agricultura y la gandería. Gracias al auge del turismo rural, también parte de esta economía tradicional a dado paso al turismo ecológico. Existen más de 40 casas rurales en Letur donde se puede disfrutar de un fin de semana de relax, con unas vistas excelentes por un precio razonable. Este tipo de turismo es el que más está movilizando la zona a través de diferentes actuaciones que realiza la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en desarrollo y apoyo del turismo rural.

Sin embargo cabe puntualizar sobre una empresa en particular que reúne estas dos actividades económicas de la zona, la agricultura ecológica y el turismo: “El Cantero de Letur”. Una empresa que nació en 1990 bajo la premisa de no dañar el medio ambiente a través del respeto a los animales y sobre todo al ecosistema. Fabrican de manera artesanal, natural y ecológica los siguientes productos: Queso, Yogur, Kéfir, Mermeladas y Leche.

Letur ostenta en su poder el premio “Alimentos de España”, otorgado por el ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, a la Producción Ecológica 2008.

“Letur: Naturaleza, Piedra y Agua”

De reciente aparición es el libro que coordinó Francisco Muñoz, arqueólogo murciano y que editó el Ayuntamiento de Letur.

“Letur: Naturaleza, Piedra y Agua”, es desde su aparición un nuevo libro de referencia para los amantes de la historia y arqueología, como así también para aquellos que quieran redescubrir la Villa de Letur, su patrimonio histórico y arquitectónico.

Letur, enclavado en la Sierra del Segura, es uno de los doce municipios de la provincia de Albacete que se encuentran en tierras serranas. Más que un pueblo es parte de la historia más antigua y arraigada Castilla-La Mancha, un lugar para el ensueño y el descubrimiento de parte del pasado de la Región y con ojos puestos en el futuro.