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El Parque Arqueológico de Carranque se encuentra situado en la localidad del mismo nombre en la provincia de Toledo a pocos metros del río Guadarrama. Se trata de una interesantísima villa romana, construida en la segunda mitad del siglo IV después de Cristo por un tal “Materno”, según aparece en una inscripción encontrada en un mosaico del dormitorio, y descubierta casualmente en 1983, junto a la que han aparecido restos de un edificio de planta basilical utilizado como monasterio cluniacense en el siglo XII y otros restos medievales.
Lo más llamativo del Parque es, sin duda, su colección de mosaicos, uno de los conjuntos más importantes de la Península Ibérica, que lo convierten en una de las joyas arqueológicas de esta comunidad. Se extienden ocupando una superficie de 600 m2 y recrean, la gran mayoría, temas mitológicos: personajes de la Iliada, representaciones de Neptuno y Animona, Diana y Acteón, Hilas y las Ninfas, Píramo y Tisbe, bustos de Minerva, Diana y Hércules, etc. Esta espectacular colección de mosaicos de la villa de Materno justificaría por sí sola una visita al yacimiento.
También bastaría el edificio conocido como la basílica, con sus excepcionales columnas de mármol de cuatro metros de altura talladas en canteras imperiales de Turquía y Grecia. Muchos más motivos nos invitan a visitar este Parque, el único en España hasta ahora cuyos edificios están relacionados directamente con el emperador Teodosio I El Grande.
El yacimiento arqueológico se sitúa en el término municipal de Carranque (Toledo) y se extiende a ambas orillas del río Guadarrama, entre dos vaguadas laterales y un camino que conserva hoy el nombre de “calzadilla”, actual vía agropecuaria y antigua calzada romana, paso de hombres y ganado.
El lugar se encontraría muy próximo a la mítica y buscada ciudad de Titulcia, citada en la Geografía de Ptolomeo, en el Itinerario de Antonio y en el Anónimo de Rávena, y localizada en la calzada que descendía desde la Meseta Norte, pasando por enclaves como Coca y Segovia, y que desde Titulcia se dirigía al Este en dirección a Cesaraugusta.
Entre los restos excavados se encuentran, en la orilla derecha del río Guadarrama, la basílica, que recuerda a los palacios, posiblemente en origen de carácter público y posteriormente religioso; Ninfeo, un pequeño templete; la villa de Materno, un edificio construido a base de piedra y ladrillo con habitaciones pavimentadas con mosaicos de una gran calidad artística; y en la cuenca izquierda del río, los cubos de molino, estructuras hidráulicas y otros restos.
El 29 de Abril de 2003 el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha lo aprobó como Parque Arqueológico. La zona afectada por la declaración tiene una superficie de 150 hectáreas en el término municipal de Carranque (Toledo). En esta zona se encuentra el yacimiento arqueológico, ya declarado en 1989 como Bien de Interés Cultural, conocido como Santa María de Abajo.
A través de la creación de un conjunto de infraestructuras y la construcción de un Centro de Acogida a la entrada del Parque, se pretende hacer más fácil la comprensión del yacimiento y complementar la visita, mostrando aquellos elementos característicos de la vida en el siglo IV d. C. aparecidos durante las excavaciones arqueológicas y su uso.
El complejo arqueológico de Carranque se relaciona directamente con el emperador Teodosio I el Grande a través de los restos encontrados, como las columnas procedentes de las canteras imperiales, sobre las que se inscribió su nombre, y los materiales como el pórfido rojo, traído de Egipto y al que muy pocos accedían. En el Parque puede verse la villa de Materno, una mansión señorial probablemente perteneciente a Materno Cinegio, lugarteniente general y pariente del emperador Teodosio, y en la que destacan una impresionante colección de mosaicos de los mejor conservados en España.
Durante todo el siglo IV, los emperadores volvieron a ser, sobre todo, los jefes de los ejércitos. Teodosio, padre del Emperador del mismo nombre, fue un terrateniente hispano y uno de los generales más prestigiosos de Valentiniano I, pero a la muerte de éste y con la llegada del niño Graciano al frente del Imperio, el prestigioso general fue arrestado, conducido a Cartago e inmediatamente ejecutado. A la muerte de su padre, el joven Teodosio era ya un brillante militar. Había combatido junto a él en Britania y Germania y ya en solitario encabezó una victoria contra los sármatas. En el año de la ejecución de su padre abandonó su cargo como jefe de los ejércitos de Moesia y se retiró a Hispania, donde había nacido.
Se ignora el lugar exacto al que se retiraría en Hispania, probablemente a una de las fincas de su padre, ahora suyas, o acaso a la de algún pariente, buscando el amparo familiar. Tal vez a las propiedades de un tío suyo, Materno Cinegio, a quien en los años siguientes, tuvo oportunidad de demostrar una solidaridad y un afecto fuera de lo común. Teodosio pasó tres discretos años en su tierra natal, aprovechando para contraer matrimonio con una hispana, Aelia Flaccila, del que pronto nacería su primer hijo, Arcadio.
Una combinación de errores políticos y militares llevó a los ejércitos romanos a un auténtico desastre a manos visigodas, la batalla de Adrianópolis. El ejército de Roma, soporte del Imperio, fue destruido, haciéndose necesario buscar a un candidato capacitado y limpio, sin implicaciones en la derrota.
Inesperadamente, el emperador Graciano convocó a Teodosio a la corte, derrotando una vez más a los sármatas, y recibiendo por parte de Graciano el ofrecimiento de compartir el trono en los territorios de Oriente.
Con eficacia, Teodosio afrontaría los problemas tópicos de la época: presión exterior en las fronteras y revueltas internas. Máximo, un usurpador y antiguo combatiente junto a su padre, fue aclamado en Britania por sus legiones intentando hacerse con la parte occidental del Imperio. Teodosio jugó entonces sus bazas con aplomo: fingió primero otorgar su beneplácito a la usurpación para ganar tiempo y escoger el momento más conveniente para la solución militar, que llevó a cabo con firmeza y eficacia.
En Constantinopla se rodeó de una corte de hispanos: parientes, amigos y allegados, siendo su tío Materno Cinegio el personaje central de toda esta Corte y desempeñando allí el cargo de Prefecto del Pretorio de Oriente, una especie de lugarteniente general de las provincias orientales.
El Emperador, ocupado en combatir a los persas, descargó sobre Materno la ejecución de la política religiosa, dedicándose éste en su cargo a ejecutar leyes antiheréticas y antipaganas, destruyendo templos (entre ellos los de Edesa y Apamea), así como un buen número de santuarios y capillas por Egipto, entre 386 y 387 d.C.
El descubrimiento de los restos del yacimiento de Carranque se remontan al año 1983. Fue el descubrimiento casual de un mosaico lo que hizo posible su reconocimiento, en el día de hoy, como lugar arqueológico. Las excavaciones realizadas durante los últimos años han dejado al descubierto un interesante y variado número de edificios romanos que constituyen uno de los conjuntos monumentales más interesantes de finales del siglo IV.
En 1985 tuvo lugar el descubrimiento de una parte de la villa de Materno, lo que condujo a su posterior acotamiento y vallado; y a partir de 1986 se comenzaron las excavaciones sistemáticas, que se han continuado hasta la actualidad. De forma paralela a dichas excavaciones se fueron efectuando los trabajos de restauración y consolidación en la Villa.
Durante estos últimos años se ha procedido a la creación de todas las infraestructuras necesarias para la apertura al público: Centro de Interpretación con sala de proyecciones y una sala de exposiciones, información, tienda, cafetería, aseos, etc.
En el transcurso de las excavaciones se ha contado con dos escuelas taller y con un taller de oficios, que se han encargado de las labores de acondicionamiento de gran parte de las estancias del Parque.
Asimismo, se han llevado a cabo varios cursillos de mosaicos, así como un módulo de formación sobre reproducción de útiles romanos, con el fin de fomentar la promoción de pequeñas empresas que produzcan y comercialicen reproducciones de útiles de la época romana.
Materno Cinegio murió en el año 388 d.C., en un momento inconveniente para Teodosio, quien estaba combatiendo a Máximo en la parte occidental del Imperio. La noticia de su muerte fue relevante. Por una parte, el trato que recibió entonces confirmó la confianza que Teodosio había puesto en él.
Acantia, la viuda de Materno Cinegio, pensó trasladar el cadáver a España, pero la revuelta de Máximo lo desaconsejó, por lo que se depositó el cuerpo en el panteón real de Constantinopla, confirmando así que Materno pertenecía a la familia del Emperador.
Más interesante, por otro lado, fue lo sucedido al año siguiente, despejado el problema de la revuelta: su viuda le organizó un cortejo fúnebre a pie, nada menos que desde Constantinopla. Aunque aquí la fuente es escueta (…post annum tanstulit eum matrona Acanthia ad Hispania pedestre), podemos en parte suplirla con imaginación. El cortejo con los soldados de escolta, obispos, monjes y beatas, las plañideras, las embajadas de acogida en las ciudades, los altos de iglesia en iglesia, los velorios, las antorchas, los salmos, los cantos fúnebres, los panegíricos loando al finado y las exequias finales antes de depositar el cadáver en su basílica de Carranque, ya con honores de santo, para dar culto posterior a su ánima.
La basílica es un edificio de época teodosiana de gran importancia arquitectónica, con el que el propietario del complejo pretendió mostrar su poder y prestigio, utilizando como modelo el de edificios públicos similares a los palacios de los gobernadores.
Desde muy pronto pasó a tener un uso religioso y funerario. Con la llegada visigoda sufre alguna remodelación y durante el periodo de dominación árabe (Siglos VIII-XI), el edificio continúa en pie, muestra de ello es la inscripción que se encuentra en una de las columnas y la existencia de algunos de los muros construidos en este momento.
El interior de la basílica se decoró con una gran riqueza y diversidad: columnas monolíticas en varios tipos de mármol que rodeaban el patio del edificio formando una columnata de 32 columnas, de las cuales 24 se colocaron en sus lados mayores y ocho, de mayor altura, en sus lados menores. Estas se tallaron de una sola pieza en mármol phygium o pavonazzetto y portasanta o chium de las canteras del emperador en Iscehisar, Afyon (Turquía) y Khíos (Grecia).
Formaban también parte de la decoración placas geométricas de mármol, pórfido rojo y serpentina verde, pinturas murales, que cubrían techos y paredes, pavimentos de mármoles recortados de distintas formas geométricas u Opus Sectile y mosaicos de teselas vidriadas y pan de oro, que decoraban las bóvedas. También son importantes los fragmentos de mobiliario litúrgico: pilas bautismales, crismones, cruces, placas decorativas, canceles y mesa de altar.
Desde los siglos XI y XII, la zona es conocida como Santa María de Batres y en ella se asienta un monasterio o abadía de templarios.
En las Relaciones de Felipe II (1576), Santa María de Batres aparece como ermita, en cuyo exterior se sitúa la necrópolis. La constituyen enterramientos en sarcófagos de mármol, sarcófagos de granito tallados de una sola pieza y sarcófagos de yeso y tumbas de lajas de yeso distribuidos en el patio y habitaciones realizados desde finales del siglo IV d.C. hasta, posiblemente, el siglo XIII d.C., así como los enterramientos en fosa localizados en el exterior de la cabecera del templo que datan del siglo XVII d.C.
Esta ermita posteriormente toma el nombre de Santa María de Abajo y se sigue utilizando hasta posiblemente el año 1920, momento en el que se dinamitó para aprovechar la piedra y otros materiales de construcción en el actual Carranque y sus alrededores.
Ninfeo es un edificio en forma de templete aislado que ha sido interpretado, por su ubicación en un lugar elevado, como una cisterna monumentalizada con una fuente. Su forma recuerda a los pequeños templos dedicados a las ninfas, divinidades de las aguas. Se trata de una construcción de planta cuadrangular y cabecera semicircular sobre podio, levantado con una combinación de piedra y cemento u opus caementicium y ladrillo cocido u opus testaceum.
Completan el yacimiento otra serie de restos arqueológicos en la margen izquierda del río, como son, los cubos de molino y estructuras hidráulicas de canalización, que se extienden a lo largo de la cuenca del arroyo de la Sacristana desembocando en el río Guadarrama.
Los molinos son dos cubos cilíndricos adosados, construidos en una ladera de fuerte pendiente. Una canalización llevaba el agua captada en los alrededores hasta el molino, desembocando en la parte más elevada del cubo. El agua accedía al molino rellenándolo. Se trata de un sistema para utilizar la energía hidráulica de manera que, cuando se almacenaba una cantidad de agua suficiente para moler, se abría la compuerta de la salida del cubo impulsando el agua fuertemente hacia las aspas de la rueda.
Un segundo conjunto se encuentra localizado en una terraza natural al Sudeste del cerro Valdecañas y en la margen derecha del arroyo Conmaleche.
El conjunto de material documentado muestra la existencia de un edificio aterrazado y la evidencia documental permite afirmar que puede tratarse de un edificio tardorromano, coetáneo con el complejo de la margen derecha.
La Villa es el primer edificio que se descubre. Desde 1985 se llevan a cabo una serie de campañas de excavación que han puesto al descubierto la totalidad del edificio y trabajos de restauración para permitir la conservación de los restos.
Se trata de una Villa suntuosa de ambiente residencial, construida en época teodosiana sobre unas estructuras anteriores que comportaban, al menos, un establecimiento de carácter productivo. El edificio se sitúa sobre una ladera de suave pendiente y su construcción es aterrazada. Tiene una planta de unos 1.200 metros cuadrados y se distribuye en amplias habitaciones en torno a un patio central o peristilo. La construcción se reviste exteriormente con un enlucido e interiormente con pinturas, así como un mobiliario majestuoso. Se calefactaron las habitaciones y se dotó a la vivienda de agua corriente.
El acceso a la Villa se realizaba por el lado más cercano al río, a través de un pórtico con dos torreones laterales. Dos escalones daban acceso al vestíbulo circular. A continuación, el peristilo rodeado por un pasillo que daba paso a las distintas habitaciones. Las diferentes estancias de la Villa se pavimentan con mosaicos de ladrillo machacado y cal u opus signinum, elaborados por al menos tres talleres distintos. Los mosaicos más destacables son: Cubiculum o habitación de Materno, Oecus o sala de reuniones, Triclinium o comedor principal y Fuente de Océano.
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Grupo de Comunicación La Cerca
Muy espectacular y bien atendido me haencantado. Los mosaicos una pasada. El guia que nos atendio muy preparado y atento, gracias.