Gran riqueza de culturas y tradiciones

El albaceteño municipio de Tarazona de La Mancha, se encuentra a 37 kilómetros al norte de la capital de la provincia, limitando con las poblaciones de Madrigueras, al Este; con Albacete y La Gineta, al Sur; Montalvos, La Roda y Fuensanta, al Oeste; y con las poblaciones de Cuenca, Quintanar del Rey y Villagarcía del Llano, al Norte.

El término municipal tiene una extensión de 210,48 kilómetros cuadrados y está atravesado por el río Valdemembra, pequeño arroyo que desemboca en el Júcar y que pasa por el casco urbano. El límite sur del término viene dado por el río Júcar, con una longitud de 33 kilómetros, cuya ribera norte marca el término municipal. La mayor parte del término es secano, aunque se está implantando el regadío, anteriormente limitado a la ribera del Júcar en pequeñas explotaciones familiares y actualmente incrementándose en mayor escala.

Según consta en la “Carta arqueológica de Tarazona de La Mancha”, realizada en 1978 por y , que se encuentra en el Museo Arqueológico de Albacete, se han encontrado en el municipio restos de la Segunda Edad del Bronce y de las culturas ibérica, romana y bajomedieval. También existen vestigios de los períodos Paleolítico y Neolítico en diversos lugares del término municipal.

Importante huella de la civilización romana

Los diversos yacimientos se hallan bastante repartidos y dan testimonio de los primeros pobladores de estas tierras.

Los íberos fueron los primeros habitantes de esta localidad. Los diversos y abundantes yacimientos arqueológicos en su término municipal, así como en toda la zona, atestiguan que fue lugar de asentamiento de culturas romanas y prerromanas. Toda la comarca se encontraba atravesada por infinidad de rutas comerciales romanas.

De todas las civilizaciones, de la que existe un mayor número de muestras es de la romana, como puede comprobarse por los restos hallados en una villa romana situada en el paraje conocido como “Casa de los Guardas”. En esta villa se han encontrado unos mosaicos, actualmente expuestos en el Museo Arqueológico de Albacete. También existe un puente romano sobre el río Valdemembra a su paso por la localidad.

De la época visigoda apenas quedan restos en toda la comarca, sin embargo con la invasión de los árabes en el año 711, toda esta zona llega a uno de sus períodos de máximo esplendor cultural, estableciéndose importantes núcleos de población.

En 1564 recibe el Privilegio de Villazgo

En la Edad Media, época de la Reconquista, y tras la caída de Cuenca y de Alarcón en el año 1177, toda la comarca quedó reconquistada.

Dicha reconquista fue completada durante el siglo XII y parte del XIII, bajo el reinado de , con la repoblación por parte de vascos, aragoneses y navarros.

Perteneciente inicialmente al concejo de Alarcón, en 1476 Tarazona pasó a pertenecer al infante , como señorío de , convirtiéndose en parte del Marquesado de Villena.

El actual pueblo fue fundado por vecinos de Villanueva de la Jara sobre una antigua aldea llamada “Casas de Cuarto Alto”, a mediados del siglo XV. Así, en la época de los , Tarazona dependía de Villanueva de la Jara, hasta el 11 de octubre de 1564, fecha en que le concedió el Privilegio de Villazgo, dándole jurisdicción hasta el río Júcar.

En las “Relaciones Topográficas de Felipe II”, realizadas en 1575, se dice que “había 400 casas y 500 vecinos” y en 1752, en el Catastro realizado por el Marqués de la Ensenada, se censaron en el término 11 aldeas.

A comienzos del siglo XVIII, durante el reinado de , se convirtió en capital de Corregimiento, integrándose en él las localidades de Quintanar del Rey y Villalgordo del Júcar.

En 1779 se le concedió el privilegio de realizar un mercado semanal libre de impuestos. Después de la Guerra de la Independencia, se crearon las provincias y Tarazona de La Mancha pasó a depender del Obispado de Cuenca.

En 1833 se produjo una reorganización administrativa y el término se integró en la provincia de Albacete.

Actualmente, Tarazona de La Mancha depende judicialmente de La Roda.

La es un ejemplo del rico Patrimonio Histórico-Artístico religioso de Tarazona

La Iglesia parroquial de San Bartolomé es un templo de estilo Renacentista, que responde al prototipo de las denominadas Iglesias de Salón de tipo columnario, con tres naves en cinco tramos, abundancia de arcos y bóvedas de arista. Su período constructivo abarca del siglo XVI al XVIII.

La iglesia, cuya construcción comenzó en 1549, está cubierta por una bóveda de crucería, con ligaduras y terceletes. La portada principal del templo, de resonancia valdeviresca, se sitúa en el lado de la epístula con un gran arco de triunfo, con columnas toscanas, arco de medio punto y una inscripción del año 1688. Sobresale en el conjunto la Cúpula de Linterna Oval con ocho vanos, que iluminan el edificio. Posee un variado repertorio de capillas de diferentes épocas. De mayor interés son las edificadas en época Barroca, a raíz del impulso constructivo que surgió en el siglo XVIII.

Entre ellas, la de San Antonio, de notables dimensiones, con una gran cúpula sobre pechinas; la del , con arco de medio punto por el que se accede a los dos espacios en los que se distribuye. En su exterior, sobresale la elevada Torre, rematada en chapitel de pizarra, con sillería en las esquinas y en los arcos de su campanario. De sus pies arranca cilíndrica la escalera de caracol. Posee dos portadas, la que da al Norte, y la del Mediodía. Se inspira en los Arcos de Triunfo clásicos, con pares de columnas Toscanas a ambos lados. En un principio, la plaza estaba separada de la explanada de la Iglesia por “los pretiles”, que delimitaban la zona civil de la religiosa y que fueron derribados en 1934.

De un carácter más popular es la Ermita de San Antón, en la parte más alta de la villa. Obra Barroca con torre a los pies y pórtico lateral sostenido por columnas.

Importante Patrimonio Histórico-Artístico

El centro neurálgico de Tarazona es la Plaza Mayor, declarada “Conjunto Histórico Artístico Nacional” desde 1968 y alrededor de la cual se articula el espacio urbano.

El conjunto de la plaza, del siglo XVII, es de estilo colonial y responde a una traza articulada de forma rectangular. Los edificios se abren al exterior con un balconaje volado de balaustres en madera. Se accede a ella por cuatro arcos de estilo Románico: el de Castañicas, , Chicharras y el del Ayuntamiento. En un principio la plaza estaba totalmente cerrada con un quinto arco, llamado de , que con posterioridad fue eliminado en 1910.

En uno de sus más bellos rincones, el único en que confluyen dos arcos, se halla un Escudo del Papa Inocencio XI, y en el centro hay una fuente que fue instalada en 1928.

Por uno de estos arcos era tradición que entrasen los toros a la plaza, cuando antiguamente se utilizaba de coso taurino para la lidia de astados en días de celebraciones en tiempos de .

El edificio del Ayuntamiento da a la Plaza Mayor y a su lado se alza la torre de la Iglesia de San Bartolomé, siendo la la única pieza de la Plaza construida con soportales de arcos de medio punto de piedra.

De estilo renacentista, se terminó de construir en 1692, según indica la inscripción del soportal. En recientes restauraciones se han descubierto unas curiosas pinturas populares en las fachadas.

Alrededor de su plaza, Tarazona de La Mancha aún conserva en sus piedras y muros, señas de su pasado histórico. A través de un típico trazado urbano de calles estrechas, podemos encontrar algunas Casas Señoriales, en su mayoría de los Siglos XVII y XVIII, adornadas con labras heráldicas, sobrias rejerías y diferentes portadas. Junto a éstas conviven rústicos y grandes Caserones, perfectamente acondicionados para la vida en el campo, conjugando la piedra y la madera, con ajardinados patios, recios portalones y suelos de fino canto rodado.

A las afueras de la localidad, se localiza además un puente romano.

Una Plaza de Toros con 160 años

Tarazona de La Mancha cuenta con una curiosa Plaza de Toros, que en lugar de estar edificada hacia arriba se construyó hacia abajo, excavando el coso en un cerro cercano a la población.

Hacia la mitad del siglo , una sociedad de beneficencia denominada “La Caridad”, recogiendo el sentir de varios aficionados a la Fiesta Brava, decide patrocinar la idea de construir una Plaza de Toros que eleve a Tarazona de La Mancha al rango que requería su entusiasmo por éste espectáculo.

El proyecto cobra de inmediato adictos y son numerosos los colaboradores que se presentan para participar voluntariamente en tan magnífica obra, siendo finalmente el resultado del trabajo de todo el pueblo.

Quienes plantean el proyecto fijan el comienzo de las obras y prevén la festividad de San Bartolomé, patrón del pueblo, como final de las mismas. Pero no resulta todo tan fácil, ya que los medios materiales de la época y la fatiga que supone el trabajo de extraer las espuertas de tierra una a una, hasta rebajar el anillo del ruedo a nivel del piso exterior, causa retrasos en el acabado por más tiempo del que se había previsto, por lo que resultó imposible terminar las obras en la fecha planteada inicialmente.

El día 2 de agosto de 1857 se celebra ya, solemnemente, la inauguración oficial de la Plaza de Toros de Tarazona de La Mancha. En esta memorable corrida de toros intervino como matador de toros “El Tato”, acreditada figura taurina de aquéllos tiempos, que logró investir al festejo la gloria y emoción que requería una jornada como la que se celebraba.

En el año 1957, un siglo después de su inauguración oficial, fue maravillosamente reformada y convertida en una obra magnífica y perfecta en su género.

En la actualidad es de mampostería, con una capacidad para 5000 localidades y una moderna enfermería. El terminado de los palcos, patio de caballos, cuadras, corrales, chiqueros, etcétera, fue ampliamente logrado. Las barreras y burladeros fueron reconstruidos con nuevos postes metálicos, trabajados y enlazados entre sí con maderas nobles de la mejor calidad, que aportan una solidez y una belleza difíciles de superar.

Además, en su interior cuenta con un Museo Taurino, el primero de titularidad municipal en la provincia y que se inauguró el pasado mes de enero.

Tarazona de la Mancha presenta la que será su Feria “más torista”

Marqués de Albaserrada, Conde de la Maza, y . Son las cuatro ganaderías escogidas para la ‘Feria torista’ que se perfila en Tarazona de la Mancha con motivo de la celebración de su CLX aniversario en este 2017, y que será los días 26 y 27 de agosto: duelo de ganaderías (dos por día con tres toros cada una por corrida) para una cita en la que se parte como base de que “al aficionado le gusta el toro y que hay que darle lo que le gusta” tal y como ha apuntado el empresario taurino , encargado de la gestión de la Plaza de Toros de Tarazona de la Mancha.

Así pues, las corridas de toros quedarían de la siguiente forma:

El empresario taurino Antonio Soler afirma que “en las Plazas de tercera debe estar también el toro ‘de verdad’”

“Como empresario creo que, dentro del proyecto que se ha creado este año para la feria de Tarazona, la base era traer el toro íntegro -ha afirmado-; creo que vais a ver lo que realmente considero que el público de Tarazona exige y pide, como demostró el año pasado donde hubo dos o tres toros importantísimos (sobre todo en trapío) dentro de la Feria y el público, cada vez que se abría la puerta de toriles y veía salir un toro de verdad, lo ovacionaba”.

Antonio Soler ha subrayado que su creencia ahora mismo es que “en las Plazas de tercera debe estar también el toro ‘de verdad’ “, ya ha avanzado que “no va a ser menos este año en la Feria de Tarazona”.

alaba esta apuesta con el toro como base en lo que considera “un giro valiente y un giro arriesgado”

Una feria especial para un año especial en lo taurino para Tarazona de la Mancha: su Plaza de Toros alcanza nada más y nada menos que 160 años de vida. En este sentido el alcalde de Tarazona de la Mancha, Miguel Zamora, indicaba que “es un giro valiente y es un giro arriesgado -ha indicado el primer edil-; desde Tarazona creemos que una de las Plazas de tercera con más arraigo en la Tauromaquia castellano-manchega tenía que conseguir su atractivo y su propia idiosincrasia, y lo hemos conseguido con la base del toro”.

Mercado de “Los Petriles”

El Mercado de “Los Petriles” recibe este nombre por los soportales situados debajo del Ayuntamiento, donde se colocaban antiguamente los mercaderes. En él, todo el pueblo retrocede en el tiempo hasta la época medieval, y ofrece al visitante productos artesanales propios de los antiguos oficios. Juglares, saltimbanquis y músicos dan un toque de color a este mercado, simbolizando la convivencia de las culturas árabe, judía y cristiana.

El carnaval de Tarazona a través de la historia

Posiblemente los orígenes del Carnaval en Tarazona de La Mancha datan de la época medieval, al igual que en otros muchos lugares pero el primer testimonio de su existencia se recoge en un Acta del año 1894, encontrada en el Archivo Municipal y en la que se hace mención al pago de los músicos que fueron contratados para animar esta fiesta el citado año. Son los más antiguos de la provincia y se celebraban incluso cuando estaban prohibidos en todo el país.

A principios del siglo XX había sólo tres días de Carnaval, domingo, lunes y martes, siendo este último el día más importante. En el año 1960 se redujo a dos días, lunes y martes, perdiéndose la fiesta del domingo, y en 1966 recuperaron otra vez a los tres días anteriores en el año 1966.

En 1970 se añadió el primer sábado, durando el Carnaval cuatro días; en 1972 se añadió domingo de Carnaval, que se llama “”; y por último, se añadió en 1978 el segundo sábado, llamado “Sábado de Piñata”, llegando a los seis días actuales.

Declarados de Interés Turístico Regional, atraen año tras año a numerosos visitantes al tratarse de un acto popular, callejero y teatral.

Las “máscaras” o “mascarutas” tradicionales llevan puesto en la cabeza una caja de cartón (caja de zapatos) y van cubiertas con una colcha. La cara se la tapan con una careta de tela. Dan la “murga” con un “mosquero” (matamoscas hecho con un palo y en uno de sus extremos lleva pegado papel de colores), también llevan un frasco de plástico con agua y colonia, talco o cepillo de la ropa. Tradicionalmente, las máscaras salían el lunes de Carnaval, llamado “Día de los Espantajos”.

Siempre ha habido “pasacalles” o desfiles callejeros que recorren los diferentes rincones de la población y que acaban tradicionalmente en la Plaza Mayor, donde se celebraban los bailes. Estos desfiles no llevan organización y en ellos van componentes de charangas, músicos, máscaras y demás personas disfrazadas que desean libremente participar. Se desfila todas las tardes durante todos los días de Carnaval y sirven para animar a la gente del pueblo a disfrazarse y a participar en la fiesta. Antes de ponerse el “tablao”, los músicos tocaban subidos alrededor de la fuente y en los balcones de la Plaza Mayor, pero actualmente los bailes se celebran en el cine Sanchiz.

Los desfiles organizados se celebran los dos domingos de Carnaval desde el año 1983. Además, el lunes de Carnaval se realiza el Desfile Infantil, organizado por el colegio público “” a partir de 1988, desde este Colegio hasta la Plaza Mayor.

Desde el año 2002, el martes de Carnaval, se celebra el “Día de la Mujer Carnavalera”, a través del impulso y participación de varios grupos de mujeres que se unieron a las comparsas en el desfile de carnaval en ese día.

Fiestas locales

El 17 de enero, día de San Antonio Abad, se lleva al santo en procesión desde su ermita a la iglesia parroquial donde se celebra una misa. Durante toda la mañana los vecinos llevan a sus animales a la ermita y dan un número impar de vueltas a la misma.

El 3 de febrero, San Blas, se celebra un novenario en la Ermita de San Blas, haciendo hogueras la noche anterior. Se sale en procesión a la iglesia parroquial y se regresa después de misa, danzando frente al santo a la salida de la iglesia un baile de palos llamado “Los Matachines”.

En esta festividad se tenía por costumbre celebrar desfiles de moros y cristianos pero en los últimos años se ha perdido esta tradición. Ese mismo día, los feligreses ofrecen a San Blas unos exvotos, consistentes en gargantas de cera principalmente, así como también otras figuras que representan las partes del cuerpo que el devoto quiere que el santo proteja. Además, los vecinos obsequian al santo con mantecados y otros regalos.

El 24 de agosto es San Bartolomé, patrón de Tarazona de La Mancha, y en su honor se celebran las Fiestas Mayores, declaradas de Interés Turístico desde 1970, las cuales datan del siglo XVII, y que este año se celebrarán del 22 al 28 de agosto.

El 14 de septiembre se celebra la festividad del Cristo de la Misericordia, en la que se organizan rifas. A principios del siglo pasado, un rico comerciante de la villa construyó una capilla en una aldea cercana al río Júcar, colocando en ella la imagen del Cristo. Cada vez que azotaba una sequía se traía en procesión a Tarazona.

En una ocasión, cuando se trató de devolver la imagen a su capilla en la aldea, comenzó a llover de tal forma que hubo que suspender la procesión y así sucedió cada vez que intentaban devolverla a su lugar de origen. Esto se entendió como una señal divina y la imagen fue depositada en la iglesia parroquial.