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Tarazona de La Mancha, importante e histórico municipio de la provincia de Albacete, a 37 kilómetros de su capital provincial está rodeada por La Gineta, Albacete, Montalvos y La Roda. Con un término municipal de 210,48 kilómetros, la población de Tarazona se encuentra al final de la comarca de La Mancha y comienzo de La Manchuela. Puede llegarse a ella desde la autovía Madrid-Alicante, tomando la carretera comarcal 3106 en La Roda o desde la carretera nacional 320 en La Gineta. La población de Tarazona de La Mancha, declarada Conjunto Histórico, tiene una larga historia y ha sido lugar de asentamiento de varias culturas, como lo atestiguan los yacimientos encontrados en ella. No obstante, los vestigios más abundantes son de la época romana, ya que la comarca era atravesada por infinidad de rutas comerciales romanas, prueba de ello es el pequeño puente romano bajo el cual discurre el río Valdemembra. Tarazona de La Mancha es poseedora de un importante y rico patrimonio artístico, tanto religioso como civil. En un recorrido por sus calles, podemos destacar las casas blasonadas, la ermita de San Antonio Abad o su curiosa plaza de toros, pero sin duda alguna no se puede dejar de visitar su Plaza Mayor, hermoso ejemplo de arquitectura civil con singulares balcones volados de madera. En ella se encuentra el Ayuntamiento, de clara arquitectura manchega, y a su lado la iglesia renacentista de San Bartolomé. Completan el interés turístico de este municipio manchego sus fiestas, especialmente las celebradas en honor a su patrón, San Bartolomé, y sus famosos carnavales, ambas declaradas de Interés Turístico.
Tarazona de La Mancha, municipio de Albacete que se encuentra a 37 kilómetros al norte de la capital de la provincia, en la parte central del límite con la vecina provincia de Cuenca, limita con las poblaciones de Madrigueras, al Este; Albacete y La Gineta, al Sur; Montalvos, La Roda y Fuensanta, al Oeste; y por el Norte limita con las poblaciones de Cuenca, Quintanar del Rey y Villagarcía del Llano.
El término municipal tiene una extensión de 210,48 kilómetros cuadrados y está atravesado por el río Valdemembra, pequeño arroyo que desemboca en el Júcar y que pasa por el casco urbano. El límite sur del término viene dado por el río Júcar, con una longitud de 33 kilómetros, cuya ribera norte marca el término municipal. La mayor parte del término es secano, aunque se está implantando el regadío, anteriormente limitado a la ribera del Júcar en pequeñas explotaciones familiares y actualmente incrementándose en mayor escala.
Según consta en la “Carta arqueológica de Tarazona de La Mancha”, realizada en 1978 por Cayo Tomás González y Matías Muñoz, que se encuentra en el Museo Arqueológico de Albacete, se han encontrado en Tarazona de La Mancha restos de la Segunda Edad del Bronce y de las culturas ibérica, romana y bajomedieval. También se han encontrado vestigios de los períodos Paleolítico y Neolítico en diversos lugares del término municipal. Los diversos yacimientos se hallan bastante repartidos y dan testimonio de los primeros pobladores de estas tierras.
Los íberos fueron los primeros habitantes de estas tierras. Los diversos y abundantes yacimientos arqueológicos en su término municipal, así como en toda la zona, atestiguan que fue lugar de asentamiento de culturas romanas y prerromanas. Toda la comarca se encontraba atravesada por infinidad de rutas comerciales romanas.
De todas las civilizaciones, de la que existe un mayor número de muestras es de la romana, como puede comprobarse por los restos hallados en una villa romana situada en el paraje conocido como “Casa de los Guardas”. En esta villa se han encontrado unos mosaicos, actualmente expuestos en el Museo Arqueológico de Albacete. También existe un puente romano sobre el río Valdemembra a su paso por la localidad.
De la época visigoda apenas quedan restos en toda la comarca, sin embargo podemos decir que con la invasión de los árabes en el año 711, toda esta zona llega a uno de sus períodos de máximo esplendor cultural, estableciéndose importantes núcleos de población
En la Edad Media, época de la Reconquista, y tras la caída de Cuenca y de Alarcón en el año 1177, toda la comarca quedó reconquistada. Dicha reconquista fue completada durante el siglo XII, y parte del XIII, bajo el reinado de Alfonso VIII, con la repoblación por parte de vascos, aragoneses y navarros.
Perteneciente inicialmente al concejo de Alarcón, en 1476 Tarazona pasó a pertenecer al infante Don Juan Manuel, como señorío de Villena, convirtiéndose en parte del Marquesado de Villena.
El actual pueblo fue fundado por vecinos de Villanueva de la Jara sobre una antigua aldea llamada “Casas de Cuarto Alto”, a mediados del siglo XV. Así, en la época de los Reyes Católicos, Tarazona dependía de Villanueva de la Jara, hasta el 11 de octubre de 1564, fecha en que Felipe II le concedió el Privilegio de Villazgo, dándole jurisdicción hasta el río Júcar.
En las “Relaciones Topográficas de Felipe II”, realizadas en 1575, se dice que “había 400 casas y 500 vecinos” y en 1752, en el Catastro realizado por el Marqués de la Ensenada, se censaron en el término 11 aldeas.
A comienzos del siglo XVIII, durante el reinado de Carlos III, Tarazona de La Mancha se convirtió en capital de Corregimiento, integrándose en él las localidades de Quintanar del Rey y Villalgordo del Júcar. En 1779 se le concedió el privilegio de realizar un mercado semanal libre de impuestos. Después de la Guerra de la Independencia, se crearon las provincias y Tarazona de La Mancha pasó a depender del Obispado de Cuenca.
En 1833 se produjo una reorganización administrativa y el término se integró en la provincia de Albacete. Actualmente, Tarazona de La Mancha depende judicialmente de La Roda. Según datos del Instituto nacional de Estadística, en 2005 contaba con 6.576 habitantes, 3.213 mujeres y 3.363 hombres. Desde la restauración de la democracia, en el gobierno local de Tarazona de La Mancha el ganador fue durante tres mandatos el Partido Comunista de España, bien en solitario o bien formando parte de Izquierda Unida en el año 1987. Desde 1991 hasta la actualidad el PSOE ha venido rigiendo el gobierno local.
La fuente de riqueza de la localidad es la agricultura, sector que cuenta con 33.000 hectáreas de terreno y que representa en torno al 75-80% del Producto Interior Bruto. La cebada y el trigo son los principales cultivos de la zona, pero al contar con 6.000 hectáreas de riego, también destaca el maíz, la cebolla o la alfalfa. Y, cómo no, al tratarse de tierra manchega, la producción de la vid cuenta en Tarazona con un total de 6.500 hectáreas. Sus viticultores se encuentran agrupados en la Cooperativa del Campo “La Unión”, fundada en el año 1956, por tan sólo 15 socios viticultores que se agruparon con la finalidad de defender sus vinos. En el año 1959 se fundó una segunda sección, la almazara. Tras sucesivas ampliaciones, y agrupando en la actualidad a 1.800 asociados, prácticamente toda la población, está formada por cuatro secciones: Bodega, almazara, cereales y suministros agrícolas. Además de integrar en la sección de almazara parte de la producción comarcal, la Cooperativa comercializa el 95% de la producción local, contribuyendo de forma muy notable y protagonista al bienestar económico y social de la población de Tarazona y su entorno.
Otra fuente de ingresos importante son sus industrias, principalmente de montajes y estructuras, carpinterías, aluminio y textil. Se espera conseguir un gran impulso económico en la localidad con la próxima construcción de un polígono industrial.
El centro neurálgico de Tarazona es la Plaza Mayor, declarada “Conjunto Histórico Artístico Nacional” desde 1968 y alrededor de la cual se articula el espacio urbano.
El conjunto de la Plaza, del siglo XVII, es de estilo colonial y responde a una traza articulada de forma rectangular. Los edificios se abren al exterior con un hermoso balconaje volado de balaustres en madera.
En una esquina se encuentra grabado un escudo del Papa Inocencio XI y en el centro hay una fuente que fue instalada en 1928. En tiempos de Carlos IV se celebraron corridas de toros en la Plaza. Se accede a ella por cuatro arcos de estilo románico y anteriormente había un quinto arco que fue derribado en 1910 (existe una fotografía que atestigua su existencia).
A la Plaza, da el edificio del Ayuntamiento con un soportal sobre arcos de medio punto y a su lado se alza la torre de la iglesia de San Bartolomé. El Ayuntamiento, de estilo renacentista, se terminó de construir en el año 1692, según indica la inscripción que se encuentra en el soportal y en recientes restauraciones se han descubierto unas curiosas pinturas populares en las fachadas.
Tarazona cuenta con una curiosa plaza de toros que en vez de estar edificada hacia arriba se construyó hacia abajo, excavando el coso en un cerro cercano a la población. Inaugurada el 2 de septiembre de 1857, este año 2007 celebra su 150 aniversario.
En el resto de la localidad, se conservan casonas blasonadas de los siglos XVII y XVIII y a las afueras se localiza un puente romano.
La iglesia parroquial de San Bartolomé, ubicada en la Plaza, al lado del Ayuntamiento, es una construcción de estilo renacentista y de tipo columnaria, formada por tres naves y cinco tramos con capillas adosadas que se construyeron posteriormente.
La iglesia, cuya construcción comenzó en 1549, está cubierta por una bóveda de crucería, con ligaduras y terceletes. La portada principal del templo, de resonancia valdeviresca, se sitúa en el lado de la epístula con un gran arco de triunfo, con columnas toscanas, arco de medio punto y una inscripción del año 1688.
En los siglos XVII y XVIII se construyeron las principales capillas, ente las que destacan la capilla del Santo Cristo, con espacio cubierto de cúpula y camarín posterior, y la de San Antonio, con tres tramos siendo el central más ancho y cubierto por cúpula sobre pechinas.
En el templo encontramos también otras capillas y la sacristía, que fueron construidas en épocas diferentes. En el exterior, una torre de campanario cuadrada se remata en un chapitel de pizarra.
En un principio, la plaza estaba separada de la explanada de la iglesia por “los pretiles”, que delimitaban la zona civil de la religiosa y que fueron derribados en 1934.
Otro edificio religioso de Tarazona de La Mancha es la ermita de San Antón, situada en una parte elevada de la villa, en dirección a la carretera de Villalgordo. Es una obra barroca, con torre y pórtico lateral adintelado sostenido por columnas.
Un gran atractivo de Tarazona de La Mancha es su Carnaval, que atrae a numerosos visitantes por su singularidad: es popular, participando en él gran cantidad de personas de todas las edades; es callejero, puesto que se desarrolla en plena calle y en la Plaza Mayor; y es teatral, se hace el “número”, se actúa y se realiza la representación de acuerdo con el disfraz que se lleva.
Las “máscaras” o “mascarutas” tradicionales llevan puesto en la cabeza una caja de cartón (caja de zapatos) y van cubiertas con una colcha. La cara se la tapan con una careta de tela. Dan la “murga” con un “ mosquero” (matamoscas hecho con un palo y en uno de sus extremos lleva pegado papel de colores), también llevan un frasco de plástico con agua y colonia, talco o cepillo de la ropa. Tradicionalmente, las máscaras salían el lunes de Carnaval, llamado “Día de los Espantajos”.
Siempre ha habido “pasacalles” o desfiles callejeros que recorren muchas calles de los diferentes rincones de la población y que acaban tradicionalmente en la Plaza Mayor. Estos desfiles no llevan organización y en ellos van componentes de charangas, músicos, máscaras y demás personas disfrazadas que desean libremente participar. Se desfila todas las tardes durante todos los días de Carnaval y sirven para animar a la gente del pueblo a disfrazarse y a participar en la fiesta.
Los desfiles organizados se celebran los dos domingos de Carnaval desde el año 1983. Además, el lunes de Carnaval se realiza el Desfile Infantil, promovido y organizado por el colegio público “Eduardo Sanchiz” a partir de 1988, desde este Colegio hasta la Plaza Mayor.
Desde el año 2002, se celebra el martes de Carnaval el “Día de la Mujer Carnavalera”, a través del impulso y participación de varios grupos de mujeres que se unieron a las comparsas en el desfile de carnaval en ese día.
Desde siempre, los bailes del Carnaval callejero se celebran en la Plaza Mayor. Antes de ponerse el “tablao”, los músicos tocaban subidos alrededor de la fuente y en los balcones de la citada plaza. A lo largo del siglo XX se han celebrado bailes de Carnaval en diversos locales o salas y actualmente suele celebrarse en el cine Sanchiz.
El 17 de enero, día de San Antonio Abad, se lleva al santo en procesión desde su ermita a la iglesia parroquial donde se celebra una misa. Durante toda la mañana los vecinos llevan a sus animales a la ermita y dan un número impar de vueltas a la misma.
El 3 de febrero, San Blas, se celebra un novenario en la ermita de San Blas, en el alto de la calle de la Virgen, haciendo hogueras la noche anterior. Se sale en procesión a la iglesia parroquial y se regresa después de la misa. Es tradición danzar frente al santo a la salida de la iglesia parroquial un baile de palos llamado “Los Matachines”. En esta festividad se tenía por costumbre celebrar desfiles de moros y cristianos pero en los últimos años se ha perdido esta tradición.
Ese mismo día, los feligreses ofrecen a San Blas unos exvotos, consistentes en gargantas de cera principalmente, así como también otras figuras que representan las partes del cuerpo que el devoto quiere que el santo proteja. Además, los vecinos obsequian al santo con mantecados y otros regalos El 15 de mayo, San Isidro, es la fiesta de los agricultores, celebrada en romería por todo el pueblo y por el campo.
El 24 de agosto es San Bartolomé, patrón de Tarazona de La Mancha, y en su honor se celebran las fiestas mayores del pueblo durante varios días, con verbenas, actos culturales, toros y otros festejos. Las fechas exactas varían según el día de la semana que cae la festividad teniendo por costumbre que comience el fin de semana anterior a la misma. Estas fiestas están declaradas de Interés Turístico desde 1970.
El 15 de septiembre se celebra la festividad del Cristo de la Misericordia, en la que se organizan rifas. A principios del siglo pasado, un rico comerciante de la villa construyó una capilla en una aldea cercana al río Júcar, colocando en ella la imagen del Cristo. Cada vez que azotaba una sequía se traía en procesión a Tarazona. En una ocasión, cuando se trató de devolver la imagen a su capilla en la aldea, comenzó a llover de tal forma que hubo que suspender la procesión y así sucedió cada vez que intentaban devolverla a su lugar de origen. Esto se entendió como una señal divina y la imagen fue depositada en la iglesia parroquial.
Posiblemente, los orígenes del Carnaval en Tarazona de La Mancha datan de la época medieval, al igual que en otros muchos lugares pero el primer testimonio de su existencia se recoge en un Acta del año 1894, encontrada en el Archivo Municipal y en la que se hace mención al pago de los músicos que fueron contratados para animar esta fiesta el citado año. Son los más antiguos de la provincia y celebraban incluso cuando estaban prohibidos en todo el país.
A principios del siglo XX había sólo tres días de Carnaval, domingo, lunes y martes, siendo este último el día más importante. Por el año 1960 se redujo a dos días de Carnaval, lunes y martes, perdiéndose la fiesta del domingo, y volviéndose otra vez a los tres días anteriores en el año 1966.
En 1970 se añadió el primer sábado, durando el Carnaval cuatro días; en 1972 se añadió el segundo domingo de Carnaval, que se llama “Domingo de Piñata”; y por último, se añadió en 1978 el segundo sábado, llamado “Sábado de Piñata”, llegando a los seis días actuales.
El Concurso Provincial de Carteles de Carnaval organizado por el Colegio Público “Eduardo Sanchiz”, se viene celebrando desde el año 1988, siendo el primero de la provincia de estas características y el preludio del Carnaval de cada año, anunciándolo con el cartel ganador. Este año ha celebrado su XIX edición.
El Mercado de “Los Petriles” recibe este nombre por los soportales situados debajo del Ayuntamiento, donde se colocaban antiguamente los mercaderes.
En este popular mercado todo el pueblo retrocede en el tiempo hasta la época medieval, y ofrece al visitante los productos artesanales propios de los antiguos oficios. Juglares, saltimbanquis y músicos dan un toque de color a este mercado, que simboliza el recuerdo de la convivencia de las culturas árabe, judía y cristiana, todas personificadas con vestimentas propias de la época.
La gastronomía de Tarazona de La Mancha está muy ligada a sus fiestas y tradiciones, así cada celebración se caracteriza por un plato típico, siempre elaborado con productos de la tierra.
Empezamos por la festividad de San Antón que por ser en uno de los meses más fríos del año se acompaña con el Ajo Atascaburras o Ajo de Nieves; de aquí pasamos a Jueves Lardero, fiesta infantil en la que se degusta el popular hornazo. Con la llegada del Carnaval, llega la típica cuerva y seguidamente la Semana Santa, en la que cabe destacar el potaje de rellenos, el bacalao con tomate y los rolletes de sartén. Y cómo no, en vendimia no faltan ni los bollos de mosto, ni el pisto manchego… en fin, buen comer todo el año.
La figura del actor Pepe Isbert está muy unida a esta localidad, aunque no nació en Tarazona de La Mancha, su matrimonio con Elvira Soriano Picazo hizo que se uniera a este pueblo, al que dedicó el mejor tiempo de su vida y del que fue embajador allá donde le llevaban sus representaciones teatrales o cinematográficas.
Este afecto que siempre sintió por la ciudad albaceteña de Tarazona de La Mancha ha sido correspondido por los tarazoneros en un emotivo homenaje prestado a su hija María Isbert. Además, en honor de este gran actor, el Instituto de la villa lleva por nombre el de “José Isbert”.
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Grupo de Comunicación La Cerca
Dejad de gobernar de una vez , socialistas de mierda que habeis llevado a España a la mas inmunda ruina.