Tierra cristiana fronteriza bajo la Orden de Santiago

Aunque los orígenes de la villa de Yeste son desconocidos, en época islámica debió de ser una pequeña población dependiente sucesivamente de Taibilla, Socovos y Segura desde el siglo XI al XIII. La villa de Yeste fue conquistada por las tropas castellanas en los primeros meses de 1242 y fue concedida aquel mismo año a la Orden de Santiago, como una aldea englobada en el término de Segura de la Sierra. Años más tarde, le fue concedido el privilegio de Villazgo y fue convertida en encomienda y vicaría de la Orden.

Integrada hasta el siglo XIX en el reino de Murcia, su principal misión en la época bajomedieval fue la de mantener la defensa de la frontera con Granada y colaborar en la conquista de nuevas tierras. Para facilitar el aumento de la población y la consiguiente defensa de la frontera, la villa fue dotada por los reyes y por los maestres de la orden con privilegios y exenciones de tributos que la convirtieron en un centro de atracción de pobladores y familias que buscaron los beneficios fiscales para establecerse en ellas.

Esta situación favoreció su desarrollo demográfico y se mantuvo hasta los primeros años del siglo XVI, cuando los Reyes Católicos decidieron suprimir gran parte de estos privilegios, no sin graves enfrentamientos con sus habitantes, que llevaron en 1503 a un levantamiento general de la población, reprimido militarmente, contra la monarquía castellana.

A pesar de ello, Yeste había conseguido formar durante los siglos bajomedievales un extenso término casi despoblado que abarcaba también a las actuales tierras de Nerpio. La puesta en cultivo de amplias superficies en las aldeas de alrededor, además de la utilización de los pastos y montes para la ganadería, fueron la base del desarrollo demográfico experimentado por la villa durante el siglo XVI, que le permitió pasar de los 1.300 habitantes que aproximadamente tenía en 1468, a los 5.000 que vivían en ella en el año 1575. Este fuerte incremento demográfico fue acompañado de un gran desarrollo económico que propició la construcción de los principales monumentos que, aún hoy, existen en la villa.

En la actualidad los visitantes pueden revivir parte de la historia de Yeste realizando la Ruta de las Atalayas, una propuesta de senderismo cultural de más de 100 km de recorrido, divididos en pequeños tramos, con los que los amantes de la naturaleza pueden ir visitando, con ayuda de GPS, las diversas torres de vigilancia en las que se ha instalado una marquesina informativa.

Enclaves naturales de interés turístico

El término municipal de Yeste posee una gran variedad de enclaves naturales característicos debido a que se dan distintos ambientes ecológicos, apareciendo así desde zonas de alta montaña hasta ambientes acuáticos, terrenos adehesados, densos pinares, vegetación ribereña, soleados espartales… Esta gran diversidad se ve favorecida por cursos de agua que atraviesan el municipio como es el río Segura y el río Tus.

El río Segura, tras su paso por esta zona, encuentra aldeas como Góntar, Parolix, La Donal o La Graya. A su margen izquierda, en lo alto de la sierra, a los pies del Calar de la Sima se encuentran Paules, Arguellite, Los Prados y Plañel. Este tramo del río Segura (zona alta-media) cuenta con una importante vegetación de ribera como son sauces, chopos, olmos…, los cuales dan cobijo a multitud de aves, jilgueros, ruiseñores, pelirrojos, mirlos, carboneros, herrerillos, etc. También la presencia de la nutria es un importante bioindicador de la pureza de sus aguas.

El río Tus es un afluente del río Segura, los cuales se unen en el embalse de la Fuensanta, y nace cerca de Segura de la Sierra. En la pedanía de Tus se encuentran caseríos tales como Los Giles, El Villar, Vado de Tus o Collado Tornero. A lo largo de su recorrido, el río Tus recoge aguas de las vertientes este y sur del Calar del Mundo, Sierra del Cujón y la vertiente septentrional de las Sierras de la Molata y del Ardal. El río Tus ha labrado un profundo cañón de 3’5 km en materiales dolomíticos. A la altura de los Baños de Tus aparece una fuente hidrotermal con una temperatura de 26ºC, cuyo origen se explica por la presencia de una falla de gran salto que originó la extrusión volcánica, aflorando los materiales de edad jurásica.

A 6 km aproximadamente del casco urbano de Yeste, se encuentra el Monte Ardal con 1.440 m, desde donde puede contemplarse una panorámica del valle del Segura y aldeas como Tus, Moropeche, Majada Carrasca y Llano de la Torre.

Al oeste del término, a 15 km, se encuentran los montes de Tinjarra, lugar donde abundan la cabra montés, jabalí, zorro, jineta, turón, ardilla, águila, perdiz, conejo, etc.

El entorno natural de Yeste destaca por su diversidad de flora y fauna

A 132 kilómetros de Albacete capital y al suroeste de la provincia, se encuentra Yeste, enclavado entre los ríos Segura, Tus, Taibilla y Zumeta y rodeado por los municipios de Molinicos, Elche de la Sierra, Riopar, Nerpio y Letur.

La comarca de Yeste ocupa una extensión total de 509,38 kilómetros cuadrados y su núcleo urbano se encuentra situado en la falda del cerro de San Cristóbal. Los montes de su entorno están cubiertos de carrascas, pinos, sabinas y enebros que en ocasiones forman bosques cerrados que se prolongan por la sierra de Cazorla y la del Segura.

Destaca su diversidad de flora y fauna, debido a la influencia del clima mediterráneo y a las elevadas precipitaciones en algunas zonas del término. En los sectores más húmedos podemos encontrar helechos por ejemplo, mientras que en las zonas más cálidas existen el acebo, el roble o la encina. En cuanto a la fauna, también hay una gran variedad: jabalíes, gatos monteses, erizos, comadrejas, ardillas, varias especies de mariposas y reptiles, águilas, patos, codornices, gavilanes y azores.

Este entorno hace que el principal recurso de Yeste sea su impresionante patrimonio natural que ofrece grandes posibilidades al sector turístico para disfrutar de la naturaleza y de la cultural local.

Castillo de Yeste

Enclavado en lo alto de un promontorio, el Castillo de Yeste es una antigua fortaleza islámica del siglo XI que sirvió de residencia de los comendadores de la Orden de Santiago durante los siglos XIII al XVI. En la época medieval, la población se extendía a los pies de la fortaleza formando un conjunto urbano rodeado de una muralla que en la segunda mitad del siglo XIV fue reformada para reforzar sus elementos defensivos exteriores y se construyó la torre del homenaje, en cuya puerta de acceso se encuentran los escudos en piedra de la Orden de Santiago y de la familia Figueroa.

En los primeros años del siglo XVI el comendador don Rodrigo Manrique adaptó la fortaleza a formas de vida más cortesanas, dotándola de un patio de armas columnado, con techado de madera y doble galería. Sus capiteles son de estilo gótico y se conservan todos sus corredores interiores. Una bella ventana de estilo gótico situada en el centro de la fortaleza presidía el salón principal de castillo.

En la actualidad el Castillo de Yeste se encuentra reformado y rehabilitado y en sus antiguos calabozos se encuentra un museo etnológico, que contiene aperos donados por los vecinos de Yeste y muestran las costumbres y tradiciones del pueblo. En las dependencias del castillo se puede visitar el Centro de Interpretación Medieval, en el que se ha inaugurado recientemente una nueva sala de la Orden de Santiago para dar a conocer cómo llegó la Orden a Yeste, cómo funcionaba y quiénes la acompañaban: guerreros, monjes y economistas. Además, se ha construido una maqueta a escala que recrea cómo era la localidad entre los siglos XII al XVI, una villa fortificada por la muralla, el castillo en el centro y en su falda, la iglesia y las casas del pueblo.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

El conjunto arquitectónico está constituido por dos partes claramente diferenciadas que corresponden a dos períodos distintos en la construcción. Una parte corresponde a la iglesia primera, cuya construcción se inició a finales del siglo XV y se realizó en un estilo gótico. La segunda parte fue construida perpendicularmente a la primera, adquiriendo el conjunto del templo forma de “T”.

La nave gótica presenta una cabecera poligonal, cubierta de bóveda estrellada. De interés es la portada situada a los pies del templo, cegada de antiguo al accederse a la iglesia por la ampliación realizada en la segunda mitad del siglo. Esta portada se realizó en estilo gótico con claras influencias de la escuela castellana de Valladolid y Burgos, aunque hoy ha perdido parte de las esculturas que tuvo. Este templo gótico fue el primer edificio de este estilo construido en la comarca y presenta un aspecto externo muy compacto y cerrado, similar al de las fortificaciones de la zona.

El acceso a la segunda nave construida se encuentra en un lateral a través de una portada de tipo renacentista que presenta dos cuerpos enmarcados por columnas pareadas, con esculturas en los intercolumnios y en el centro del cuerpo superior se cobija el relieve de la Asunción bajo un arcosolio.

La iglesia alberga numerosas obras de escultura, pintura y retablos, entre los que destaca un magnífico retablo de estilo barroco, de autor desconocido y fechado en los últimos años del siglo XVII, con columnas salomónicas y con una esplendorosa decoración vegetal; la imagen que lo preside es una escultura de la Dolorosa realizada por el escultor murciano Francisco Salzillo entre 1773 y 1774 que procede del Convento de los franciscanos de Yeste. En la nave gótica se pueden admirar dos lienzos de Pedro Orrente que representan a San José y el Niño y a la Purísima.

Convento Franciscano

El establecimiento de una comunidad de Franciscanos Descalzos en Yeste fue aprobado por el rey Felipe III en el año 1618 y al año siguiente comenzaron los acuerdos para llevar a cabo la edificación del convento que fue terminado en 1629 y cuya construcción se realizó en los años siguientes bajo la protección y patronato de los condestables de Castilla, que contribuyeron en adquisición de huertos y solares.

El convento fue la residencia de la Orden de los Frailes Descalzos y se convirtió en un importante centro cultural durante los siglos XVII y XVIII. Actualmente, se realizan en él la mayoría de los actos religiosos del municipio.

Pese a sus numerosas reformas, el convento conserva un claustro del siglo XVIII, una pieza de singular belleza artística y uno de los claustros de fundaciones franciscanas mejor conservados de la provincia de Albacete.

Este claustro era el espacio fundamental del convento, donde se organizaba la vida completa del mismo y a él se abrían todas las dependencias principales, convirtiéndose de esta manera en el centro neurálgico del convento. Está formado por dos cuerpos superpuestos de arcos de medio punto con doce arcadas y en sus paredes se encontraban escritas numerosas leyendas e inscripciones en lenguaje popular llamadas “ovillejos”.

Otros monumentos de interés son la ermita de Santiago, uno de los edificios más antiguos de la población, que conserva en su interior un retablo con una imagen de Santiago Apóstol y una talla de Santa Ana; la ermita de San Bartolomé que, aunque alejada del casco urbano en lo alto de la montaña, es la más visitada por su entorno natural y su importancia durante las fiestas patronales; y la capilla privada de Pérez de Ayala, utilizada hoy para otros quehaceres.

En cuanto a los edificios civiles destacan el antiguo Edificio del Concejo y Pósito del siglo XVI, el Ayuntamiento y la Casa del Vicario.

Feria de Tradiciones Populares

Con el objeto de dar a conocer la historia de Yeste, enriqueciendo así su identidad, se celebra en octubre, durante tres días, la Feria de las Tradiciones Populares, que este año cumplirá su IX Edición.

Durante un fin de semana, el Castillo de Yeste y su entorno sirve de escaparate para talleres de oficios artesanales propios de este municipio serrano, como son telares, encaje de bolillos, fabricación de aguardiente o el “torraor de garbanzos”, que muestra al visitante cómo se vivía en Yeste hace años.

En esta Feria también se puede disfrutar de una exposición ganadera, el mercadillo agroalimentario y de artesanía, la tradicional matanza del cerdo realizada en la plaza del Ayuntamiento, la exposición de pájaros de perdiz cazados en la Feria de la Perdiz por todos los aficionados, actuaciones folklóricas y degustaciones gastronómicas a cargo de las Asociaciones de Mujeres de Yeste, con las que se pueden saborear los platos más típicos, desde ajo pringue, olla, andrajos y migas hasta postres como hojuelas o suspiros, todo ello acompañado de licores: zurracapote, mistela, o cuerva.

Del 22 al 26 de agosto, Yeste celebra sus fiestas patronales en honor a San Bartolomé

Yeste cuenta con unas variadas y tradicionales fiestas que no dejan de ser un reclamo importante en el . Las más importantes son las fiestas patronales de San Bartolomé, que van del 22 al 26 de agosto, en las que los encierros con reses bravas desde “Llano Majo”, los fuegos artificiales, conciertos y actividades culturales son lo mas característico.

Estas fiestas patronales se inician el día 22 de agosto, llamado día de LLano Majano, pero el día más importante es el 24 de agosto, en el que Yeste rinde culto a su patrón con una impresionante romería. Es una jornada de precepto que comienza con una misa en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción a las doce de la noche del día 23. A continuación se lleva la imagen del Santo a la Ermita de San Bartolomé, situada en el cerro de su mismo nombre, acompañándolo en la ascensión al cerro con fuegos artificiales y cánticos. Una vez que San Bartolomé alcanza la cima del cerro, los costaleros bailan con el Santo la Diana de Yeste y continúa la fiesta toda la noche con actuaciones musicales.

Otras fiestas dignas de mención son las de los barrios más antiguos de Yeste: Santiago, el 24 y 25 de julio, y San Juan, el 23 y 24 de junio. Además, el 3 de mayo se celebra el Día de la Cruz, en el que en la actualidad se suele pasar ese día en el campo disfrutando de una buena comida, sin olvidar el tradicional “rollo”, especie de torta en la que hay incrustado un huevo cocido. Antiguamente, en este día se realizaba una especie de ritual que consistía en sacar en procesión una Cruz con una corona de espinas llevándola hasta la Balsa de Vallehermoso y, tras sumergirla, se le atribuían al agua propiedades curativas, por lo que la gente que padecía algún mal se bañaba para sanarse.