El Campus de Ciudad Real acoge hasta el 11 de abril el XVII Congreso Europeo de Fluidos Supercríticos, una iniciativa que reúne a más de 250 expertos internacionales del máximo nivel en esta tecnología que permitirá desarrollar productos alimentarios y médicos utilizando disolventes compatibles con el medio ambiente y no contaminantes del producto.

El congreso, organizado por el Instituto de Tecnología Química y Medioambiental (Itquima) y el (UCLM), incluirá 120 conferencias y 103 comunicaciones cortas en forma de poster. Su desarrollo coincide con la celebración en paralelo de la séptima edición del Simposio sobre Tecnologías de Alta Presión.

El éxito de esta convocatoria quedó puesto de manifiesto durante la inauguración del foro, el más importante a nivel internacional junto con el en torno a esta novedosa, útil y medioambientalmente respetuosa energía que posibilitará “producir productos de forma más limpia y más segura para los consumidores”. En ello coincidieron los participantes en la apertura, entre los que se encontraban el director del Itquima y presidente del comité organizador, ; la presidenta de la para el Avance de Fluidos Supercríticos (ISASF), Elisabeth Badens, de la Universidad de Aix Marseille (Francia); el secretario científico de la comisión de Tecnologías de Alta Presión, el profesor de la Universidad Técnica de Graz (Austria) Thomas Gamse; y el presidente de la Asociación Nacional de Fluidos Supercríticos, el profesor de la UCLM Ignacio Gracia.

Según los organizadores, la importancia de la tecnología de fluidos supercríticos “es grande”, ya que la extracción con anhídrido carbónico supercrítico es el método más común a nivel industrial para producir el café y el té descafeinado. También lo es para la preparación de la mayoría de los extractos de lúpulo utilizados en la industria cervecera.

Los trabajos presentados por los expertos a lo largo del congreso versarán sobre aplicaciones de la tecnología de fluidos supercríticos para obtener fármacos contra el cáncer, contra las infecciones y para el tratamiento de otras enfermedades, en los que no se han utilizado productos nocivos en su fabricación y que pueden ser presentados y formulados a medida de las necesidades del paciente. Otros trabajos hablarán de la obtención de antioxidantes, vitaminas, aromas y extractos naturales con un disolvente como el anhídrido carbónico que no deja residuos tóxicos y que no degrada los compuestos bioactivos.