Natural de Orgaz, enfermero del y profesor asociado de la I, Isidoro Rodríguez acumula ejemplares para su colección desde hace una década. “En el momento en que empiezas a indagar te das cuenta de que la Enfermería tiene una historia muy rica e ilustradora, gracias a documentos, manuales de enseñanza, cuentos, tebeos, ilustraciones…, y hasta juguetes”, explica.

La intención de esta iniciativa, prosigue el coleccionista, es mostrar cómo se representa la profesión enfermera desde los años sesenta hasta nuestros días. Los materiales “reflejan muy bien la imagen que siempre ha tenido nuestra labor: cuidar al enfermo”, señala.

Buena parte de las historias recogidas en las vitrinas de la Biblioteca tienen como argumento las fechorías de un grupo de niños, que suelen acabar con algún herido. Aparece entonces una niña, en forma de enfermera, que atiende a los lesionados “con madurez y maestría” para resolver la situación planteada.

También aparece en la colección la enfermera al cuidado de animales, tomando la temperatura y administrando medicamentos a un perro, un gato o un ratón. Los varones tienen representación en el troquelado “El enfermero”, que recoge la historia de un niño “muy humanitario” al que le gusta “cuidar de todos”, explica Isidoro Rodríguez.

“Las historietas reflejan el fuerte sentido vocacional que rodea la actuación de niños y niñas enfermeros. Generalmente el trabajo se representa de forma autónoma, sin precisar de otro sanitario que apoye su labor, ya que estos cuidadores conocen las técnicas y actuaciones propias y las aplican”, explica el enfermero.