La muestra, que previamente se ha exhibido en los campus de Ciudad Real y de Cuenca, incluye tres bloques de fotografías de Hernández. El primero se titula ‘Fotografías antiguas’ e incluye instantáneas de la capital cubana, nacida a orillas de una bahía y rodeada de murallas. “Mantiene las iniciales dimensiones y una cierta homogeneidad, hasta principios del siglo XIX, cuando comienza una expansión constante, mezclando estilos arquitectónicos, perdurable hasta inicios de los años 50 del siglo pasado”, explica la autora. Su obra refleja momentos en que “blancos, negros y mulatos, ricos y pobres, creyentes de diversos credos y no creyentes se mezclaban en el quehacer rutinario de la vida, creándose una dependencia socio-cultural que marcó para siempre el carácter del cubano, su hospitalidad, su avidez por conocer las interioridades del vecino y su capacidad para asimilar la heterogeneidad de sus habitantes”.

bloque, titulado ‘La ciudad del mar’, refleja la bahía de La Habana y el malecón habanero, “paseo al borde del mar Caribe, el más importante de la capital cubana, fiel reflejo de la vida de sus habitantes, amores, juegos, tristezas y punto de encuentro al aire libre de miles de personas”. Se trata, según la autora, “de una visita obligada si estás de paso por La Habana, donde destaca la riqueza de su arquitectura, albergando innumerables edificios antiguos siendo restaurados, en una construcción que empezó a comienzos del siglo XIX y que duró tres décadas. Cada atardecer es un regalo de impresionantes colores a la puesta del sol”.

En el siguiente bloque, ‘Edificios singulares’, inmortaliza los edificios públicos construidos a partir de 1900 “con influencia greco-latina en su variante del clasicismo norteamericano”. Entre ellos, el Capitolio Nacional de La Habana, “uno de los símbolos más notables de la ciudad” y “uno de los seis palacios de mayor relevancia a nivel mundial”, según los expertos.

Finalmente, ‘La ciudad interior’, refleja la arquitectura cubana y el desarrollo urbanístico de la ciudad. “Como un monumento perpetuo, se encuentra el crisol en el que se maceró la identidad nacional, muestra influencias de las mayores y más importantes corrientes arquitectónicas del mundo”, señala la autora. “Varios centros históricos coloniales cubanos son , éstos se destacan por sus valores culturales y funcionales. Es una ciudad viva y en ella contrastan los grandes edificios, con los coloridos y antiguos coches”, añade.

A estos y otros aspectos de la arquitectura de la capital de cuba y su contexto se refirió el profesor de Historia del Arte González-Varas ante un grupo de estudiantes de Arquitectura. La charla fue introducida por el profesor y por el director de la Fundación General de la UCLM, , que presentó el Posgrado Iberoamericano en Gestión y Revitalización de la Ciudad, el Paisaje y el Territorio, exaltó el valor patrimonial de las capitales históricas latinoamericanas y animó a los futuros arquitectos a matricularse en este curso propio como opción de especialización profesional.