El Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos es un centro mixto de titularidad compartida que nace fruto del interés y el esfuerzo de tres instituciones: el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Castilla La Mancha (UCLM) y la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha.

La sede principal se encuentra en el Campus Universitario de Ciudad Real, un moderno edificio donde se ubican los laboratorios, que día a día se actualizan con nuevo y moderno equipamiento para permitir a los investigadores llevar a cabo los experimentos que los proyectos requieren, despachos, una amplia biblioteca y todos los recursos tecnológicos y administrativos necesarios para facilitar la actividad investigadora.

Esta sede central se complementa dentro de la provincia de Ciudad Real con la completa disponibilidad de la Finca Dehesa de Galiana, lugar donde el IREC ha situado un laboratorio de cría y estudio de la Perdiz Roja, así como unas instalaciones de manejo y experimentación de predadores.

La otra de las sedes de las que el IREC dispone está situada en el Campus Universitario de Albacete, concretamente en la Carretera de Las Peñas, donde cuenta con un laboratorio y unas instalaciones dedicadas a la cría controlada de cérvidos y a los distintos tratamientos de inseminación artificial en estas especies animales.

Granja experimental del IREC en el Campus Universitario de Albacete

La unidad del IREC en el Campus Universitario de Albacete cuenta con dos grupos de investigación, uno dirigido por José Julián Garde López-Brea, catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha, sobre tecnología de la reproducción y semen; y otro dirigido por Laureano Gallego Martínez, también catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha, en el que trabajan Tomás Landete Castillejos y José Andrés García Díaz que está investigando en lactación, crecimiento de los gabatos, biología del desarrollo de la cuerna y algunos aspectos de la fisiología reproductiva de la hembra.

Con ayuda de Tomás Landete, profesor titular de la UCLM en el IREC y jefe del área de producciones cinegéticas y con Andrés García, profesor titular de la UCLM trabajando en el IREC, en la Escuela de Ingenieros Agrónomos y encargado de la gestión, diseño y en llevar a la práctica los experimentos que se hacen en la granja con los ciervos, hemos elaborado este reportaje.

Situada en la Carretera de Las Peñas de Albacete, el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC),  cuenta con una granja experimental que, según manifiestan los profesores Tomás Landete y Andrés García, tiene una extensión de siete hectáreas, divididas en seis parques, unos de pradera artificial y otros de riego; una nave de manejo de los animales en la que se encuentra un crush de inmovilización de animales, balanzas, una máquina de ordeño, etc. y una serie de mangas o pasillos, -que permiten desplazar a los animales de forma sencilla y sin que se estresen-, para comunicar los parques con las naves de manejo. Las zonas de trabajo permiten la manipulación de los animales de forma concreta y muy cercana, aclara Andrés García, para conseguir las medidas de los cuernos, sacarles sangre semanalmente, tomarles medidas morfométricas, de peso, etc.

Esta finca de experimentación es una de las mejores de Europa, en lo que se refiere a las condiciones de trabajo de los investigadores y el número de animales con los que cuenta: hay unos 200 ciervos, 25 ó 30 machos y el resto hembras. “En España existe algún otro sitio similar a esta granja pero son para producción, no para fines cinegéticos”, puntualiza el profesor de la UCLM, Tomás Landete.

Un sector económico muy importante para Castilla-La Mancha

La granja situada en Albacete surge, en primer lugar, porque la producción animal, como tradicionalmente se venía estudiando, sufrió una crisis a finales de los 80, de manera que había que buscar producciones alternativas y, por otro lado, porque “la caza es un sector económico muy importante en nuestra Región”, matiza  Andrés.  Su importancia, cada día creciente, queda reflejada en los últimos estudios de la consejería de Medio Ambiente, que cifran el montante económico que genera la caza en torno a los 241.000 millones de euros en nuestra Comunidad. Esta actividad, además, genera más de 5.000 empleos en puestos directos de trabajo, crianza y aprovechamiento de especies cazables. Indirectamente genera también muchos ingresos, sobre todo, en el sector de la hostelería y turismo. A la vista de estas cifras se deduce la necesidad de la creación del IREC.

“Dentro del IREC estamos convencidos de que es posible el mantenimiento sostenible entre naturaleza y caza”, manifiesta Tomás Landete.

Las principales líneas de investigación giran en torno al trofeo

En la finca del IREC en Albacete se está trabajando en la producción de ciervos en condiciones controladas y, dentro de ello, estudiando aspectos como la producción de leche, fundamental para el crecimiento de las crías y, por lo tanto, para el desarrollo de futuros trofeos en los machos. Por otro lado, amplía Andrés, se está estudiando el crecimiento de la cuerna y los factores de los que depende, como puede ser el peso al nacimiento de las crías, la capacidad de sus madres de darles leche, factores de índole genética, de alimentación, incluso de complementos minerales que podrían estar implicados en la producción de cuerna y, por tanto, en la  consecución de trofeos, que es lo que interesa al sector. Junto a estas principales líneas de investigación se está trabajando igualmente en otras de tipo reproductivo de cara a poner en marcha la inseminación artificial.

Los objetivos de la granja son seguir investigando en ciervos, que es la especie de caza mayor más importante en nuestra Región, económicamente hablando, manifiesta Andrés García, profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha; y las principales líneas de investigación están entorno al tema trofeo, que es lo que demanda la sociedad, de esta especie. “Por lo que el cazador paga y lo que da prestigio, es por una gran calidad de trofeo”, asegura.

Además, añade Tomás Landete, “vamos a seguir con las líneas de lactación, fisiología reproductiva y alguna de las empezadas ahora sobre minerales, intentar dar aplicaciones a estos trabajos y si alguno de ellos se puede aplicar a los humanos, de momento algo especulativo, intentar colaborar con los investigadores”.

Un importante logro científico

Uno de los logros obtenidos en la investigación sobre lactación de las ciervas, que ha tenido repercusión en medios de comunicación prestigiosos como el New Scienthis, El País y varios medios más españoles, incluida Televisión Española; ha sido el observar, por primera vez en ningún otro mamífero, que la composición de la leche es distinta para hijos que para hijas. La leche para hijos tiene un 3% más de proteína que para hijas, la proteína sirve para crear músculo, explica Tomás, y en estos animales los machos tienen un tamaño mucho mayor que las hembras. Los machos compiten por las hembras y el macho que gane la pelea puede aparearse con todas las hembras dejando al resto sin posibilidad de apareamiento, por lo tanto, subraya, “hay una lucha muy  grande por ser el macho más fuerte y de alguna manera las madres están empujando al crecimiento de sus hijos desde el nacimiento, dándole mucha más leche a los hijos que a las hijas y de diferente composición, ya que también se han encontrado pequeñas diferencias en la composición mineral”.

La finca El Palomar, del ganadero Samuel Flores, cuna de los mejores trofeos cinegéticos

Las investigaciones realizadas en el IREC se están trasladando a las principales fincas de Castilla-La Mancha, donde se están consiguiendo los mejores trofeos, afirma Andrés García, “aunque es una meta a conseguir”, añade, “el trabajar más con empresas del sector cinegético, ya que está un poco desligada la investigación de la práctica”. Como científicos, afirma Landete, “la sociedad nos paga para intentar aplicar los resultados a algo que sea de utilidad e interés para el sector”. 

Estas investigaciones se están trasladando a fincas de gran importancia y donde se están cobrando los mejores trofeos de España, como la finca El Palomar, situada en Povedilla (Albacete), propiedad del ganadero Samuel Flores y cuya extensión supera las 2.000 hectáreas, cuya cuidadosa selección ha logrado que el récord del General Franco (un venado de 210 puntos que cazó en Cazorla y estuvo en el primer puesto durante décadas) se haya superado en numerosas ocasiones. Concretamente el Rey, gran aficionado a la caza en todas sus modalidades, ha ocupado la primera posición del ranking de trofeos de la especie bandera de la caza mayor española, el ciervo, durante muchos años, con ejemplares de esta finca; aunque este año el mayor trofeo conseguido en El Palomar, y record de España, ha sido abatido por Juan Abelló, una res de 228 puntos.

Selección de los mejores ejemplares

Los logros obtenidos en lactación quizás sirvan para crear criterios útiles a los gestores de cotos en la selección de los mejores ejemplares. Según manifiesta Landete: “Los animales se reproducen

hasta que llega el momento de eliminar una parte, la cual se puede hacer aleatoriamente o eliminando aquellos machos que han crecido poco o tienen peor cuerna; pero se pueden establecer criterios que permitan saber que ciervas, a priori, pueden ser mejores madres, cuales van a producir más leche y pueden hacer crecer más a sus descendientes, o se pueden sugerir estrategias para que las ciervas puedan producir más leche mejorándoles la alimentación y tener la posibilidad de que los machos tengan las cuernas más grandes”.

La investigación en España, muy por debajo de países desarrollados

“En España cada día se investiga más”, afirma Landete. Según un estudio del CSIC, España está a unos niveles similares al resto de Europa, en cuanto a la publicación en revistas científicas, el problema, manifiesta Landete,  es que “no estamos a nivel de transformar esa investigación en algo aplicable y comercialmente transformable”.

Independientemente de este informe, amplía Andrés, “el Gobierno está diciendo que los recursos destinados a investigación están en menos del 1% del PIB, algo que está muy por debajo de los países desarrollados, como Estados Unidos que invierte un 3%”. La investigación tiene una gran importancia, prueba de ello, afirma, es que “los países que más han invertido en investigación son los que más desarrollo han tenido”.

En la UCLM hay buenos grupos de investigación, aunque, según manifiesta Tomás, “el Rector comentaba hace poco que los fondos de investigación de la UCLM están basados en el currículum de 200 ó 300 personas, frente a la cantidad de profesores que hay, una cantidad no muy alta, pero afortunadamente muchos de los grupos existentes son grupos punteros, tanto en la Facultad de Medicina, el IREC, etc.”.

El tamaño de la cuerna, sinónimo de fertilidad

El grupo de investigación dirigido por Julián Garde (IREC), en colaboración con el dirigido por Montserrat Gomendio y Eduardo Roldán (CSIC), en un reciente estudio de la cuerna de los ciervos, ha realizado dos hallazgos sorprendentes. En primer lugar han descubierto que el tamaño y la complejidad de la cornamenta de los ciervos guardan una relación directamente proporcional con su fertilidad. Al mismo tiempo, han conseguido determinar, por primera vez, qué factores determinan la fertilidad en los machos del ciervo: el número de espermatozoides producidos y la velocidad a la que éstos nadan, indicadores extrapolables a otras especies de machos de mamíferos, incluidos los humanos.

En concreto, los investigadores han comprobado que cuanto más grande y más compleja es la cornamenta, es decir, cuantas más ramificaciones y puntas tiene, mayor es su fertilidad.

El tamaño y la complejidad de la cuerna refleja precisamente aquellas características que determinan la fertilidad de los machos, es decir, el número de espermatozoides y la velocidad a la que estos nadan.

A partir de este dato constatado, los científicos proponen que esta información, sobre la fertilidad de los machos, podría ser percibida de algún modo por las hembras, y utilizada además para elegir con qué macho aparearse, desmarcándose así de la hipótesis tradicional de que sólo los ejemplares que vencen en las peleas logran el apareamiento con las hembras.

Las conclusiones de su trabajo han protagonizado sendos artículos en Biology of Reproduction y Proceedings of the Royal Society of London (Biological Sciences).

El ciervo, rey de la caza mayor en Castilla-La Mancha

El ciervo común atraviesa un buen momento porque el enorme interés que despierta entre los cazadores ha fomentado su conservación en amplias zonas del continente. En España el ciervo está presente en la práctica totalidad de las comunidades autónomas españolas, con la excepción de Murcia, Canarias y Baleares. Las mayores concentraciones de ciervos podemos encontrarlas en Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía.

Los ciervos presentan un enorme dimorfismo sexual. Las hembras carecen de cuernas y resultan más esbeltas y pequeñas que los machos, coronados de astas impresionantes por su ramificada estructura. La cuerna se renueva anualmente de forma que durante los meses de Marzo y Abril se les cae, quedándoles sólo unas pequeñas protuberancias que en pocos días comienzan a crecer. En unos dos o tres meses se ha formado una cuerna nueva, mayor que la del año anterior y lista para la lucha otoñal por las hembras.

El ciervo de la Península Ibérica presenta unas características que lo hacen diferente del resto, como menor tamaño; no presenta melena; pelo más corto y más claro en verano, no es tan rojizo como el de otras subespecies europeas y el tipo de brama es diferente.

Es una especie marcadamente errática, de forma que raramente pasa más de un día en un mismo lugar, sin molestarse nunca en preparar un encame. El macho  suele vivir en solitario, mientras que las hembras, junto con los ejemplares más jóvenes, se organizan en rebaños que pueden ir desde 3 ó 4 ejemplares a más de 20, normalmente dirigidos por una hembra experimentada que coordina el rebaño manteniendo una rígida jerarquía en la que participan tan sólo las hembras más adultas. Este rebaño matriarcal posee un territorio de verano y otro de invierno y ambos son defendidos de la intrusión de otros grupos.

El carácter gregario de los ciervos sólo se rompe cuando llega el momento de alumbrar a las crías. Entonces las hembras parturientas se alejan del rebaño y se esconden en algún intrincado rincón, donde nace el cervatillo. Este debe permanecer sólo, sin la compañía de su madre, que únicamente acudirá para amamantarle dos veces al día, confiando en su pelaje mimético para esconderse de los depredadores.

Actualmente el ciervo constituye una importante fuente de riqueza para la región, por su gran demanda cinegética, siendo el actual rey de la caza mayor en Castilla-La Mancha.

En España se consume poca carne de ciervo

La carne de ciervo en nuestro país en un subproducto, “en los últimos años incluso ni se recoge del campo”, afirma Andrés, “eso no quita para que muchos países tengan un magnífico mercado”, matiza. Los países que tiene más demanda, sobre todo centroeuropeos, se abastecen de Australia o Nueva Zelanda donde la obtienen como cualquier otra clase de carne de abasto. En nuestro país procede casi exclusivamente de animales abatidos que, aunque tiene muy buenas características, son diferentes a la conseguida en un matadero.

Esta carne es muy apreciada por algunos restaurantes que ofrecen a sus clientes guisos tradicionales basados en carne de ciervo, y cuyo resultado es exquisito. No obstante, puntualiza Andrés, aunque algunos restaurantes de la región ya la están introduciendo, su consumo todavía es muy bajo.

La Berrea

Durante el mes de Septiembre y hasta mediados de Octubre tiene lugar “La Berrea”. Los ciervos se concentran en lugares abiertos donde los machos, que son polígamos, tratan de conquistar el mayor número posible de hembras y llevarlas a su territorio que defenderán luchando con otros machos. En las luchas golpean con fuerza sus cuernas y se empujan mutuamente midiendo sus fuerzas hasta que uno de los dos cede y se retira, en ocasiones las cuernas quedan enganchadas y se rompen por los fuertes golpes.