El libro, editado por el Grupo L’Oreal se enmarca en el programa Para la Mujer en la Ciencia que desarrollan la UNESCO  y la citada empresa a nivel mundial desde 1998.

Un total de 243 investigadoras, entre biólogas moleculares, médicas, ingenieras agroalimentarias, genetistas, zoólogas, químicas…, relatan, a lo largo de las páginas de este libro, las principales líneas de sus investigaciones y los motivos que les llevaron a dedicarse a la Ciencia.

Dolores Cabezudo, catedrática de Tecnología de los Alimentos y directora del Departamento de Química Analítica y Tecnología de los Alimentos, trabaja en la actualidad en las aplicaciones del Análisis Químico Instrumental al estudio de los alimentos, el análisis sensorial de los mismos y las aplicaciones de técnicas estadísticas a los resultados de distintos enfoques de investigación.

La doctora Cabezudo señala, entre las realidades que sentaron las bases de su vida profesional, el haber recibido una rigurosa formación universitaria, el haberse iniciado en la investigación en el grupo del Instituto de Fermentaciones del CSIC y completar su formación en la Universidad de California.

Asimismo, alaba la valía de los jóvenes investigadores que ha ido incorporando a sus proyectos, “después de casi una completa vida profesional dedicada a estudiar e investigar, sucumbí al aliciente de estimular y abrir cauces a los jóvenes universitarios de hoy, lo que comparto con mis tradicionales afanes”.

Por su parte, Carmen Fenoll, investigadora principal del Grupo de Biotecnología y Biología Vegetal y responsable de Área Docente de Fisiología Vegetal, ejerce sus labores docentes en la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente. Para ella no hay diferencias esenciales entre sexos en las oportunidades de aprendizaje y formación, sin embargo, abrirse camino más adelante es otra cuestión.. “La curiosidad es el motor del descubrimiento y el método científico, su instrumento; las vocaciones científicas se despiertan igual en hombres y mujeres incapaces de ir por el mundo sin buscar explicaciones a todo”.

Sus líneas de investigación se basan en crear cosechas resistentes al parásito denominado nematodo filopatógeno, gusano que causa enormes pérdidas agrícolas, a través de la ingeniería genética.

Carmen González, catedrática de Farmacología de la Facultad de Medicina de Albacete y presidenta del Comité Asesor de Ciencias Biomédicas, desarrolla su labor investigadora en las bases moleculares de los procesos de muerte celular y neurodegeneración en distintos modelos, como la isquemia cerebral.

Para Carmen González, “la vida del científico tiene muchos aspectos atractivos: permite desarrollar tu capacidad creativa de modo independiente, con gran variedad de actividades que hacen que la rutina no exista”.

Por último, Rosario Salinas, catedrática de Química Agrícola y responsable del Área de Edafología y Química Agrícola, trabaja en la calidad de uva para vinificación, en la incidencia de las tecnologías de vinificación en la composición, calidad y estabilidad del vino; así como en la recuperación de productos de alto valor añadido a partir de subproductos vitivinícolas y en la calidad del azafrán.

Esta publicación, coordinada por Margarita Salas, presidenta del Instituto de España; es una buena muestra de lo que es la mujer científica hoy en España y, lo que es más importante, de su futuro.