La jornada científica-infantil también sirvió para dar a conocer los obstáculos que encuentran las niñas en ciertos países “ya que no tienen ni siquiera la posibilidad de acceder a esta educación y poder despertar en ellas la vocación por profesiones ligadas a las ciencias”, explican desde la organización.

Para ello, el programa incluyó una charla en la que se abordó qué es la ciencia, quién y dónde se puede desarrollar, etc. Igualmente, se celebró un taller en el aula simulada de la Oficina de Farmacia de la Facultad, sobre el reciclado de medicamentos.

El resto de talleres tenían un carácter más científico con el objetivo de despertar en los más pequeños el interés por la ciencia, por lo que se les enseñó a preparar leche de arroz en un taller de nutrición, y también pudieron crear su propia crema de manos, pastilla de tiza, “slime”, un arcoíris con azúcar o pintar con tinta invisible. Con todo ello, también descubrieron que hay parásitos que nos acompañan en nuestro día a día, así como los microorganismos que crecen en las manos si no se lavan.