Para Brines, premio Nacional de Literatura y de las Letras, el tema de análisis del curso no resulta en absoluto ambicioso. Tan solo alude al requisito imprescindible para gozar de la creación poética, su comprensión por parte del lector. Pero ¿por qué entonces se trata de un género minoritario? El autor de “Las Brasas” lo tiene meridianamente claro. “El lector debe estar condicionado para llegar a toda la poesía, pero no hay ninguna poesía que merezca este nombre y que tenga una lectura literal. La poesía –subraya- nunca es literal, aún en los poemas que parecen más directos, más narrativos o descriptivos. En la poesía está siempre actuando la palabra con sus múltiples connotaciones. Eso sólo se puede aprehender desde la sensibilidad, desde la sensibilidad educada para la lectura”. En el mismo sentido se expresa María Victoria Atencia, premio Nacional de la Crítica en 1998 por “Las Contemplaciones”. “Hay que tener una predisposición especial para entender la poesía, que también es fruto de la educación, –explica- y luego, por parte del poeta, es importante manejar bien el lenguaje y, sobre todo, pensar que la poesía es parte suya, pero que no tiene sentido si no la comprende el lector. El poeta debe tener siempre presente que su obra es una herramienta de comunicación”. En el transcurso del Curso de Verano de la UCLM, Atencia avanzó que su próxima obra, “El hueco”, será publicada por Tusquets en enero de 2003. También Antonio Carvajal, profesor de la Universidad de Granada y premio Nacional de la Crítica en 1990, apunta a la formación como un factor cardinal en la creación poética. “Lo primero que hay que buscar en la lectura de un poema es la satisfacción estética, pero luego, inmediatamente, hay que ir a la reflexión, el entendimiento. Hay que leer entendiendo, no quedarse en la mera percepción sensorial”. Incidiendo en este punto, Carvajal piensa que “una persona tiene que aprender a disfrutar de un poema igual que se tiene que aprender a disfrutar del amor. El goce del poema no puede ser el goce primario de una persona a la que se le halaga el oído. Hay unos ingredientes intelectuales y vitales que se potencian con la percepción del poema y a eso se nos enseña también. Y de la misma forma en que el poeta tiene que aprender a ser poeta, el lector también tiene que aprender a ser lector”, concluye. Jóvenes valores de la poesía actual El Curso de Verano “Leer y entender la poesía: Poesía y lenguaje” se ha articulado en torno a la obra de Brines, Atencia y García Baena. Estos autores han participado en el curso leyendo sus poemas, algunos de ellos inéditos, y como oyentes de las reflexiones que han realizado sobre sus obras Genaro Talens, Olvido García Valdés y José Paulino Ayuso, respectivamente. La presencia de estos escritores, profesores y críticos hace que el Curso de Verano supere su carácter de actividad estrictamente académica para convertirse en un acontecimiento cultural de primer orden. Quizá un buen termómetro para medir la calidad de los cursos se encuentre también en sus alumnos. Entre los que participaron en el programa de Priego, ya en su tercera edición, se encuentran jóvenes valores de la poesía actual, como el conquense Ángel Luis Luján, que fue accésit al Premio Adonais y trabaja en el Instituto de la Lengua Española del CSIC; el Premio Adonais de 1991, Jesús Javier Lázaro Puebla, natural de La Puebla de Moltalbán (Toledo) y propietario del “Trovador” madrileño, un local dedicado a la presentación de obras literarias; Miguel Ángel Curiel, de Talavera de la Reina (Toledo), también accésit al Adonais con “El verano” y autor de las magníficas “Travesía” o “Piedras”; Irene Quintero, de Cuenca, tercer premio del Certamen de Poesía de Jóvenes Creadores de Castilla-La Mancha en 2001; o Pilar Blanco, nacida en León y premiada con el Francisco Quevedo. La presencia de estos jóvenes, y la fértil producción poética de los últimos años, constituyen razones más que suficientes para prever un futuro prometedor. Así lo cree Genaro Talens, escritor y profesor de la Universidad de Valencia. “Esa tesis de la crisis de la poesía me recuerda siempre a Zorrilla, cuando decía aquello de ‘los muertos de que nos habláis gozan de buena salud’. Siempre se está hablando del fin de la poesía pero, en mi opinión, la poesía tiene mucho futuro. Entre otras cosas, porque en una sociedad globalizada, digitalizada, tendente a la despersonalización, la poesía es una de las pocas cosas humanas. El día que nos convirtamos todos en cyborgs no habrá poemas, o habrá una poesía de cyborgs. En ese sentido no soy pesimista. Y poetas jóvenes hay muchos y muy buenos”.