La Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) junto con el Ayuntamiento de Poblete (Ciudad Real), y en colaboración con la Junta de Comunidades, trabaja en una ruta con realidad aumentada que recorrerá in situ el escenario en el que tuvo lugar la batalla de Alarcos, librada el 19 de julio de 1195 entre las tropas cristianas de Alfonso VIII de Castilla y las almohades de Abu Yaqub Al-Mansur, y que se saldó con la derrota de las primeras.

El itinerario tendrá un recorrido de 3,4 kilómetros, partirá de Poblete y llegará hasta el yacimiento arqueológico de Alarcos. La misma pasará por el centro del campo de batalla y tendrá cuatro paradas en las que el visitante, mediante una aplicación móvil, podrá seguir las explicaciones del desarrollo de la contienda y ver su recreación a través de imágenes con realidad aumentada.

El proyecto, que podría estar listo para el mes de julio, posibilitará en palabras del responsable del equipo de investigación de Alarcos, el profesor de la UCLM García, “conocer cómo era el desarrollo de una batalla medieval”, tomando en este caso como ejemplo la de Alarcos. En primer lugar, explica De Juan, el visitante conocerá la llegada al campo de Alarcos de los ejércitos almohades de Al-Mansur, -el miramamolín de los cristianos-, y del ejército castellano al mando de Alfonso VIII y su alférez Real . A continuación, podrá ver la colocación de los ejércitos y la primera fase de la batalla, con carga de caballería cristiana; para pasar después al final de la batalla, que se decantó con la victoria almohade; y terminar en el yacimiento con la pérdida de Alarcos y el escenario de la fosa de despojos, en la que recientemente se han exhumado los restos de 200 soldados castellanos muertos en el enfrentamiento.

Este hallazgo es fruto de los trabajos llevados a cabo durante la última campaña arqueológica de la Universidad de Castilla-La Mancha en el área medieval de Alarcos, realizada entre los meses de julio y septiembre del año pasado con la participación de doce alumnos del Grado en Historia de la .

Los cuerpos hallados en esa fosa de despojos, situada en una esquina interior de la muralla de Alarcos, estaban “todos fragmentados, no encontrándose ningún individuo completo” y compartían espacio con restos de animales. “Cuando terminó la cruenta batalla, un 19 de julio, los despojos de aquella se echan a esa parte de la fosa, el último eslabón en el que trabajaba nuestro equipo de investigación”, indica De Juan, quien añade que además su grupo ha documentado un registro armamentístico “espectacular”, entre los que se encuentran cientos de puntas de flecha, puntas de lanza, alguna espada corta, espuelas, algún estribo, acicates, así como elementos del ejército en campaña, como es el caso de cuencos para beber.

En la próxima campaña estival arqueológica en el yacimiento de Alarcos, el grupo del profesor Antonio de Juan centrará los trabajos de excavación en el cementerio almohade, el cual “tenemos documentado, pero no excavado”. “Es un espacio reducido, construido en el Alarcos almohade durante sus 17 años de ocupación”, explica.