Me gustaría iniciar este escrito diciendo estimado o querido compañero, pero mi ética profesional, y mi compromiso con la cantidad de sanitarios que están dando su esfuerzo y su salud ante la situación creada por el coronavirus, por cierto mal gestionada, me impide utilizar esos términos, porque no lo puedo considerar, ni como estimado, ni como querido, y por supuesto no le puedo llamar compañero, porque no lo considero así, aunque tengamos la misma titulación.

Hace muchos años que nos conocemos, y recuerdo al residente de urología de primer año llamado Ibrahim, rotando por el servicio de y dejando una impresión de “buena gente”, y presumiblemente “buen profesional”.

Han pasado los años, y ese médico prometedor se dedicó a la gestión nombrado por méritos políticos, y se convirtió, como no podía ser de otra manera, en político, dejando de lado los valores de los profesionales sanitarios, y poniéndose al servicio de la Administración al precio que fuese necesario.

Desde su nombramiento como Gerente, y coincidiendo con mis años de Jefe del , en varias ocasiones acudí a su despacho para indicarle las necesidades de un servicio de la importancia en un Hospital como es el de Cirugía, y en ningún momento encontró usted la ocasión de atenderme. La única vez que hablamos, cinco minutos, fue una tarde que coincidimos en una cafetería.

Antes de mi jubilación, tuve la consideración de enviarle una carta de despedida, en la que le indicaba lo que había hecho a lo largo de mis años al frente del servicio de Cirugía, y lo que a mi juicio, quedaba por hacer, asesorándole como profesional que conocía ese servicio después de treinta tres años de dedicación, y por cierto los últimos veinte años con cargos de responsabilidad, inicialmente en el Perpetúo Socorro y los últimos cinco años en el . Por las medidas que adoptó, no me cabe la menor duda, de que hizo caso omiso a esa carta, por no pensar que ni siquiera se molestó en leerla, o que su soberbia y prepotencia le llevó hacer lo que le vino en gana. Nunca me había planteado comentar estos detalles, pero el hecho acontecido anoche durante su entrevista en el informativo de Telecinco me impide callar.

Usted es conocedor de primera mano que todo lo que dijo anoche es una falacia. El Hospital está totalmente colapsado, y usted con el cinismo que le caracteriza, quiso aparentar una normalidad que dista mucho de la realidad.

Los profesionales de la medicina hemos sufrido muchas situaciones críticas, y las hemos afrontado de la única manera que sabemos, con trabajo, esfuerzo, y dignidad. Lamentablemente, a usted solo le queda de médico, el título universitario, convirtiéndose en un político, y por cierto bastante malo, por lo que no puede entender que la paciencia tiene un límite, y es lo que sucedió con ese vídeo, simplemente como llamada de atención de unos profesionales desesperados y que usted, haciendo alarde de nuevo de su cinismo, trata de ocultar y buscar culpables donde no los hay.

Desde el año 1978 que inicié mi andadura como médico residente de Cirugía en hasta la fecha de mi jubilación en el año 2017, he conocido muchos directores gerentes, de diversas ideologías, encontrando en todos ellos cosas positivas y negativas, pero en usted no se da ninguna nota positiva, lo único que se podía aprender de usted es lo que no hay que hacer bajo ningún concepto.

Es conocedor de mi afición taurina, no en vano hemos compartido equipo médico en otros tiempos, le voy a recordar una frase de El gallo cuando le preguntaban qué torero destacar y decía: “Primero yo, luego nadie, y luego los demás”, extrapolando esa frase podríamos formularnos las siguiente pregunta: ¿quién ha sido el peor Gerente que he conocido en mi carrera profesional, el más inepto y menos solidario con los profesionales que trabajan en el G.A.I.? “Primero usted, después nadie y luego los demás”.

Por desgracia, nos quedan todavía malos tiempos, pero al final todo pasa, y espero y deseo, que si se hace justicia, o le quedara un mínimo de sensatez, cosa de la que dudo, dimita en sus funciones, y en caso de que no lo hiciera, que sea la justicia quien le aparte de esta labor tan estrepitosa, en estos duros momentos donde la solidaridad, nos debe unir a todos, término, que junto con otros que podría enumerar y la sensatez me impide, está demostrando desconocer.

Albacete a 26 de marzo de 2020

Fdo. D. Pascual González Masegosa