En declaraciones a Europa Press, los artesanos de estas tres ciudades, donde el tambor es una seña de identidad y elemento fundamental de la Semana Santa, admiten que el coronavirus les ha pillado “con todo preparado”, pese a lo cual han tenido que cerrar sus negocios justo en una época del año en la que más se vende y se trabaja.

El responsable de Tambores Román, , cuya empresa se ubica en Tobarra, admite que el COVID-19 les ha llegado “en la peor situación de todas” y justo cuando llegaba su campaña se les ha “jorobado” con todo preparado. Ortiz calcula que, en su caso, las pérdidas serán casi del cien por cien, porque no se ha podido vender nada.

En su caso, con todo el material listo para esta Semana Santa no cree que vaya a fabricar más tambores hasta que no venda los de este año —entre 100 y 120—, destacando que el problema está también en cómo seguir abiertos el resto del año, cuando tampoco va a haber limpiezas ni arreglos que hacer, que son los que mantienen el negocio entre Semana Santa y Semana Santa.

Juan Antonio Ortiz, que cerró su negocio el 14 de marzo, ha reconocido que este año, tras la lluvia del pasado ejercicio, “la campaña se veía venir bien” pero la suspensión de la Semana Santa por el estado de alarma “ha afectado a todo en general”. Ahora confía en que la situación “pase pronto”.

“AGUANTAR, HASTA QUE PASE EL BACHE”

En el mismo sentido, el responsable de Tambores Artesanos Navarro, de Hellín (Albacete), , ha señalado que es en estas fechas de Semana Santa “cuando más se vende y se trabaja” y, sin embargo, el coronavirus le ha obligado a cerrar sus dos tiendas, lo que ocasionará “pérdidas muy fuertes”, estimando que sus ventas se han visto afectadas entre un 60 y un 70 por ciento.

Navarro, con clientes y proveedores también en otras zonas de España como , o , ha comentado que hasta ahora “se estaba trabajando muy bien”, aunque en enero el negocio ya “se quedó un poco parado” y a últimos de febrero “la gente no tenía miedo, pero preguntaba” qué iba a pasar con la Semana Santa.

“Ahora toca aguantar y cuando pase el bache trabajar”, ha comentado, aunque es consciente de que se trabajará “con más miedo, menos alegría y menos de todo”, y que en lo que resta de ejercicio “se fabricará muy poco” pues para este 2020 “se había hecho muchísimo tambor”. “El boom va a ser poco a poco y va a costar mucho”.

En el caso de Hellín, que en 2019 también vio suspendidas la mayoría de sus tamboradas por la lluvia, no cree que, pese al “mono” de dos años sin tocar el tambor, esto propicie que se vendan muchos más de cara al próximo año. “Se venderán pero menos cantidad”, ha explicado, asumiendo que el año pasado “se arreglaron muchísimos tambores y no salieron a la calle, y este año tampoco se han usado”.

“La gente ha llevado mucho tambor a reparación, pulir, cambiar parches y cambiar de todo”, por lo que tienen los tambores en perfecto estado, ha asumido. “Esto es empezar de cero prácticamente, poco a poco, e intentar recuperar esta economía y todo” lo demás, ha opinado, confiando en las ayudas que autónomos como él puedan recibir ahora. “Aunque, por lo que estoy viendo, poca cosa”, concluye.