A pesar de continuar con la programación prevista, hay determinadas materias, especialmente los trabajos proyectuales que tanto caracterizan a la , que son más difíciles de impartir vía online, ha informado la Escuela en nota de prensa.

En estas asignaturas, encaminadas a desarrollar un proyecto que responde a una necesidad real que demanda la sociedad, los estudiantes trabajan en grupo y utilizan y elaboran una gran cantidad de material gráfico y cartográfico.

En estos casos, según la profesora , “les animamos a que, al margen de las tutorías y clases online que tienen con los profesores, los propios integrantes de cada equipo mantengan el contacto entre sí a través de videoconferencias, llamadas. Es fundamental que, a pesar de las dificultades, se mantenga la estrategia de trabajar en equipo porque es esta una destreza tremendamente demandada por parte de las empresas y una forma de trabajo muy habitual que tendrán que desarrollar a lo largo de su carrera profesional”.

En cuanto al resto de clases, la profesora asegura que “los alumnos están valorando muy positivamente que se mantengan las clases con la mayor normalidad posible”, algo que consideran de gran utilidad el continuar con los horarios y ritmos habituales, según las encuestas que realizan cada semana los delegados de cada curso.

Además, otro indicador que demuestra que el seguimiento por parte del alumnado es el adecuado, es que “nos solicitan muy frecuentemente tutorías, las cuales también solemos desarrollar mediante videoconferencia para resolver dudas”.

El profesor cree que el alumnado está adaptándose “bastante bien” a este tipo de docencia e indica que los “mayores problemas” pueden producirse a la hora de establecer una conexión fluida, aunque las clases online quedan grabadas y pueden consultarse cuando se desee, algo que en las clases presenciales, por ejemplo, no pasa como es evidente, aunque más del 90% de los alumnos siguen las clases en directo.

Los propios alumnos también consideran positivamente la continuidad de las clases, como , estudiante del Máster de Ingeniería de Caminos, que asegura que los primeros días se hicieron algo cuesta arriba pero poco a poco, “nos hemos ido adaptando bien para crear una buena coordinación entre los alumnos y los profesores”.

La parte más complicada, reconoce, ha sido adaptarnos a la realización de trabajos prácticos grupales, ya que están acostumbrados a hacerlos físicamente, aunque se han podido adaptar mediante videollamadas. “A mí me está ayudando mucho poder seguir con el ritmo de clases, además de para continuar con mi rutina, para poder sacar el curso hacia adelante”, concluye.

Respecto a la adaptación del profesorado, ambos docentes consideran que se están adaptando “muy bien” a las restricciones impuestas desde que se decretó el estado de alarma. Durante las clases virtuales, los profesores interactúan con el alumnado tal y como hacen habitualmente, permitiendo que pregunten y que participen de forma espontánea en todas las asignaturas a pesar de que, en este caso, los separen varios kilómetros de distancia.